El club de Sampaio no puede arreglar el campo de fútbol pese a tener una subvención de 600.000 euros por el enfrentamiento entre el Concello y los comuneros de Teis
28 abr 2010 . Actualizado a las 10:42 h.Desde hace un año la Comunidad de Montes de Teis es propietaria de la parcela del zoológico vigués de A Madroa, el único existente en Galicia, así como de los campos de fútbol de Sampaio y Candeán y también de una parte de los campos del Celta, todo ello en el mismo monte vigués. La sentencia del Tribunal Superior zanjó un largo litigio, pero de momento no ha resuelto el conflicto que enfrenta al Concello con los comuneros.
En última instancia, el problema que subyace es económico. Los comuneros ni mucho menos quieren hacerse con el zoo ni gestionarlo. Lo único que reclaman al gobierno local es una compensación económica por la utilización de un terreno que en origen era monte comunal. El Concello, por su parte, ha rechazado negociar consciente de que la comunidad de montes tendría que pagarle las instalaciones construidas en el zoo para tomar posesión efectiva del recinto.
De esta forma existe un status quo que podría romperse a cuenta del club de fútbol de Sampaio, implicado contra su voluntad en este litigio. El Concello tendría que pagar una millonada a la comunidad para que los terrenos fueran suyos y, viceversa, los comuneros abonar las instalaciones para ser ellos los propietarios de un zoo que no entra en sus esquemas dirigir.
Después de once meses de tanteos, en los que el alcalde se ha negado siquiera a recibir a la directiva de la comunidad, el chispazo ha saltado a cuenta del campo de fútbol. Ignorantes del pleito por el zoo y de su campo de fútbol, gestionaron con la Diputación una ayuda para instalar césped artificial, nuevo alumbrado y un cierre en condiciones. Tuvieron suerte y el organismo del que es vicepresidente el concejal vigués del PP José Manuel Figueroa les concedió una subvención de 600.000 euros.
Cuando los comuneros de Teis se enteraron, tomaron cartas en el asunto. Advirtieron al club que no podían realizar obra alguna sin su autorización. La directiva que preside Victoria Villaverde no daba crédito a su mala suerte: habían conseguido una elevada subvención y los 200 chicos que usan el campo no iban a poder disfrutar de un campo renovado.