As Travesas acogerá el próximo sábado un duelo de urgencias. El Octavio necesita la victoria para seguir soñando con la salvación. El Ademar, fuera de la liga de Campeones y prácticamente sin opciones de alcanzar el tercer puesto, lucha contra su historia. El equipo leonés se encuentra sometido a un difícil período de transición. Vive entre altibajos, esperando que renazca una nueva generación que ilusione a su afición. Sus años gloriosos han quedado atrás. A finales de los noventa el Ademar se convirtió en el gran animador de la Asobal. Con Manolo Cadenas en el banquillo logró sus mayores éxitos. Una liga Asobal (2000-01), una Copa del Rey (01-02), un título de campeón de la Recopa de Europa (98-99) y un subcampeonato (00-01) y una Copa Asobal (98-99). Eran otros tiempos. El Ademar ha ido a menos. Ha perdido potencial -los últimos en marchar han sido los internacionales Dani Sarmiento y Julen Aguinagalde- y eso le ha impedido seguir luchando por la Liga. En un campeonato corto el equipo de Ribera puede ganar a cualquier rival, pero en una carrera de fondo tiene pocas opciones. Lo demostró en la Copa del Rey de Antequera, donde finalizó segundo tras destrozar al Ciudad Real en las semifinales. El Barcelona le privó de un premio que podía salvar una temporada irregular. «El equipo empezó la temporada con el objetivo de acabar tercero -lo que te garantiza participar en la próxima la Liga de Campeones- y ahora mismo eso es casi imposible. Sin embargo, en la Copa y en la Champions hicimos un gran papel», reconoce Ribera. Contrario a la filosofía defensiva que hizo del Ademar de Manolo Cadenas un dolor de cabeza para sus rivales, el equipo de Ribera es mucho más alegre. Apuesta por un balonmano más dinámico y espectacular. «Nos gusta agradar al aficionado», confiesa el entrenador catalán. Pero la recompensa no llega. Los aficionados leoneses no recordaban a su equipo tan lejos del primer puesto desde mediados de los noventa, cuando todavía aspiraban a colarse entre los grandes. Un equipo diferente «No es el Ademar de hace unos años, pero sigue siendo uno de los grandes. Cuando está a su mejor nivel, como en la Copa, es un equipo temible», explica Quique Domínguez. Aunque Ribera insiste en centrarse en la liga, el club leonés ya trabaja en la próxima temporada. La directiva quiere volver a ser un «león indomable». El Ademar ya ha atado al portero croata Venio Losert, ex del Cangas, y al central Raúl Entrerríos, que regresará a León tras militar tres años en el eterno rival, el Valladolid. Sueña también con Carlos Ruesga, pero perderá seguro a Mirko Alilovic e igual a su compatriota Damir Bicanic, por el que suspira el Croatia Zagreb. Son tiempos de apretarse el cinturón. «Salvo el Ciudad Real y el Barcelona, el resto de equipos estamos acusando la crisis. Habrá que ajustarse el cinturón», advierte Ribera.