La criminóloga Ana María Fernández presenta hoy en el registro del Concello un informe que alerta de la peligrosidad del cruce y propone bolardos, señales y bandas
23 mar 2010 . Actualizado a las 11:40 h.La criminóloga Ana María Fernández y su socio Celso Paz, ambos especialistas en seguridad vial, presentarán hoy a las 12.30 horas un informe en la ventanilla de registro del Concello que alerta de los puntos débiles del cruce peatonal de la calle Lepanto con Urzaiz. Lo consideran uno de los más peligrosos de la ciudad. Esta auditoría incluye su diagnóstico y sus propuestas para rebajar el número de siniestros viales. La experta había anticipado el pasado miércoles que los giros prohibidos de los conductores iban a provocar un accidente y, tal y como predijo, dos días después, un autobús de Vitrasa arrolló a un coche que hizo dicha maniobra ilegal.
El dosier que los investigadores, graduados en Ciencias Policiales, entregarán al Concello es fruto de las inspecciones que efectuaron en la calle Lepanto en la última semana. «Queremos que al alcalde le quede constancia de lo que pasa y de las soluciones que proponemos», afirma Ana María Fernández.
La auditoría alerta de que cerca del cruce solo hay una señal de dirección obligatoria hacia Urzaiz pero falta la de giro prohibido, que es importante. «Los conductores no tienen totalmente claro si pueden girar», dice Fernández. Solo halló una señal de giro prohibido pegada a un semáforo y propone pintar otra en el suelo de la calzada, aunque sea redundante.
También recomienda anclar postes metálicos para proteger al peatón o bolardos en la acera ya que es probable que los coches que toman la curva se salgan de la vía por llevar excesiva velocidad o por la gran densidad de tráfico. Anima a las autoridades a hacer cumplir la prohibición de aparcamiento junto al paso de cebra. Algunos coches estacionan ahí, lo que estrecha la zona de denso y rápido tráfico y elimina el espacio de escape del peatón si va a ser atropellado. Otra idea es instalar bandas reductoras de velocidad para los coches que bajan por Gran Vía y se topan con un carril obstaculizado por la doble fila. «El peligro para el peatón es alto», avisa la experta.