Un amigo aburrido

VIGO

26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Me llama un amigo desde el CHUAC, que no es la onomatopeya de un beso. Es el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Hasta hace un par de años, el nombre del centro era Juan Canalejo, al igual que el Xeral de Vigo se llamó en su día Almirante Vierna, pese a que todos lo conocían por El Pirulí.

Aclarada la nomenclatura, ciertamente enrevesada, vayamos al caso de mi amigo, que convalece de un trasplante renal. Mientras el riñón y él se caen en gracia, el pobre lleva ya tres semanas en el hospital, ciertamente aburrido. Es así como ha dado en un incansable lector de prensa. Al punto de que telefonearle es peligrosísimo: en cualquier momento, te puede explicar un SIP. O un FROB. Y si no te menta la LORCA, igual te sale con los estatutos de la CECA. De temas así, cualquier persona juiciosa huiría despavorida. Pero mi amigo, aburrido, enfrascado en sus periódicos, ha debido de adquirir algunas fiebres y está hecho un quijote de estas cosas.

Le he preguntado a mi amigo, aprovechando que está en Coruña, si es que allí la gente habla mucho de estas cosas. Me ha dicho que en el hospital, no. Así que supongo que tampoco es un tema que entusiasme a nadie, ya que en los hospitales las visitas siempre hablan de temas importantes, como el fútbol, el tiempo y las noticias de sucesos.

Claro que mi amigo está muy aburrido. Y, además de leer, escucha la radio. Y se le hace difícil ignorar las tertulias donde, al SIP y al FROB, se le suma el Banco de España, la Constitución y la Caixa Laietana. «Es que ya no estás tranquilo ni con el Carrusel Deportivo», se queja en momentos de lucidez.

Ayer, sin embargo, mi amigo recuperó cierta cordura. Leyó en el diario sobre la manifestación en Vigo en defensa de la sanidad pública. Cinco mil personas marchando por la ciudad, bajo la lluvia, y pidiendo un hospital digno.

Y me dijo mi amigo: «¿Sabes qué? Ése, y no las cajas, es un tema importante; un tema para manifestarse». Y me explicó cómo, en las tres semanas que lleva en el CHUAC, sólo ve a sus hijos los fines de semana. Los lleva su madre los sábados, que es cuando no trabaja y ellos no tienen cole. El resto de los días, se aburre, oye la radio y lee periódicos. Solo.

«¡Hombre! En algún sitio tendrá que estar el centro de referencia de trasplantes de Galicia _le digo_, está a dos horas por autopista, pero hay que optimizar». Pero me equivoco. En Galicia no hay uno. Hay dos centros de trasplantes, los únicos donde te pueden cambiar, por ejemplo, un riñón. ¿Y dónde está el segundo? En Santiago. A media hora uno de otro. Lejos de todos los demás. Pero temas como tan curiosa planificación de la sanidad pública está visto que no interesan?