La conexión de las parroquias de seis municipios mantiene en uso la vieja N-120. Pese a su tráfico, los planes de mejora se siguen retrasando desde el 2006
19 feb 2010 . Actualizado a las 11:51 h.Pese a estar en la edad de la jubilación, la vieja N-120 sigue trabajando. Una currante poco valorada que se ha quedado en el olvido de las reparaciones pero que sigue sufriendo un tránsito de vehículos importante. Difícil conocer donde se encuentra el último kilómetro de la andadura, puesto que los cambios de demarcaciones y renovaciones han hecho que comparta trazado con otros viales y su nombre haya cambiado. De A-55 a avenidas y calles varias, porque los concellos que atraviesa han acabado por devorarla con su continuo crecimiento. Casi se puede hablar de dos viales, el que llega hasta Ponteareas y el que se adentra en la comarca de A Paradanta. En el primero el paso de los coches es constante y el estado del firme desastroso. Y eso pese a las previsiones de Fomento para ejecutar el proyecto de mejora del tramo, que parte desde Cans y llega hasta O Confurco. Las obras se licitaron en junio del 2006, según se publicó en el BOE y ese mismo año se adjudicaba por más de 1,2 millones de euros. En el 2007 se pagaron los depósitos previos y la indemnización de los terrenos pero a golpe del 2009 desde el BNG de Ponteareas se presentó una iniciativa en el Parlamento porque el estado de la carretera seguía igual. Es más, según recoge el escrito que Davila envió al Congreso, en los presupuestos del año pasado no había una partida para la obra. No es el único punto pendiente que se reclama desde el municipio. En la actualidad el tramo urbano se inicia en la capilla de Los Remedios y llega hasta el nuevo instituto. En esta zona las aceras y la iluminación son parte del mobiliario, debido a la afluencia de gente que tienen. En el tramo anterior, entre las parroquias de Arcos y Xinzo, todos estos servicios son casi un sueño. Sus tres kilómetros se convierten en un peligro para los residentes a ambos lados del vial, por la falta de luz, pasos para cruzar y otras medidas. Vecinos y grupos políticos llevan años demandando que este tramo tenga la consideración urbana o, por lo menos, se aumente la seguridad en la zona, que da servicio a unos 3.000 vecinos. Lado vacío Atravesando Ponteareas es como mejor se conoce la evolución de este vial, salpicado de bares, panaderías y gasolineras para servir a los miles de viajeros que lo atravesaban en dirección a Madrid o que se quedaban en Ourense. En el margen derecho de la carretera, los antiguos comercios, ahora clausurados, dejan una imagen de desolación y abandono. Las casas cerradas contrastan con el otro lado de la frontera, donde florece el centro del pujante municipio. Después de dejar atrás la capital de O Condado, el panorama cambia radicalmente. La otra N-120 tiene una delgada capa negra con un asfalto que no supera la prueba. Salpicados por todo el recorrido, unos 30 kilómetros, existen agujeros que ofrecen una muestra de los últimos modelos de pavimento que ha recibido el vial. No son las únicas estampas de la vieja arteria. La señalización nueva convive con la antigua. Junto a los letreros metálicos modernos todavía conviven los viejos postes que anuncian el vial.