El centro de experimentación agraria de Salceda realiza pruebas para extender al resto de Galicia el cultivo de esta hortaliza, que produce el doble que el grelo normal
11 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hermano del grelo pero con muchos menos amigos. El nabicol no termina de arrancar en Galicia, pese a que está extendido en el sur de Pontevedra y Portugal. Ponerlo en valor es uno de los principales objetivos del centro de experimentación agraria de Entenza, en el municipio de Salceda. Desde hace tiempo trabajan en clasificar y mejorar las variedades y extenderlas a cooperativas de toda la comunidad. «El año pasado lo probaron en Melide y les fue bien, aunque en el mercado no acaba de tener una aceptación tan buena como el grelo de nabo. Ahora estamos hablando también con una cooperativa de Monforte», apunta Jose Manuel Fernández, director del centro.
El camino para que llegue al norte ha recibido un empujón este año, porque su hermano famoso ha sufrido un invierno muy duro en el que las bajas temperaturas y las frecuentes lluvias han reducido la cosecha. Pese a que al nabicol también le afectan estas condiciones climáticas, es capaz de producir el doble, por lo que ha capeado el temporal y los buenos resultados de su recolección, entre diciembre y abril, están asegurados.
«Este año hemos notado más demanda y lo cierto es que estimamos que va a ir en aumento. La calidad es buena y es muy rico», recuerdan desde Salceda de Caselas. Allí destacan su hoja de grandes dimensiones, su buena adaptación a los platos típicos de la cocina gallega y las facilidades para recolectarlo de forma mecánica, porque bajo tierra no tiene las mismas dimensiones que el grelo de nabo.
Según los expertos no se trata de sustituir una hortaliza por otra, aunque sí se pueden complementar, sobre todo si se aumenta la producción para fuera de Galicia y la demanda supera la oferta.
Judías con más proteínas
El estudio y las pruebas con el nabicol no es el único trabajo del centro de Entenza. Su personal está ahora volcado también con el estudio de las judías. Las pruebas se realizan con las 47 variedades clasificadas, doce de ellas autóctonas, y se prueba su resistencia a la sequía y el comportamiento de la planta ante una bacteria, rizobio, con la que de forma natural se nutre de nitrógeno. Variar las condiciones y la adaptación de la planta a los diferentes climas es el primer paso para encontrar la mejor especie y llevarla a los productores gallegos.
El estudio incluye no solo las cuestiones básicas de cultivo, sino otras de carácter alimenticio. Los expertos quieren clasificar también las variedades con más proteínas.
«Esto podría ayudar en países con problemas de desarrollo, porque se optimizaría su cultivo y su aprovechamiento», recuerda Manuel Riveiro, responsable del estudio que se realiza con estas plantas y del que, por el momento, aún no se han extraído conclusiones.