A la Iglesia diocesana

Jesús Gago Blanco

VIGO

El 28 de Enero de 2010, a las 12,00 horas, se hacía pública en Roma la aceptación de la renuncia del obispo de esta Diócesis, Monseñor José Diéguez Reboredo (presentada el 25 de Abril de 2009), y se anunciaba el nombramiento del obispo de Ourense, Monseñor Luis Quinteiro Fiuza, para la Sede de Tui-Vigo. Ese mismo día y a la misma hora, al final de la Celebración Eucarística en la fiesta de Santo Tomás de Aquino en el Seminario Mayor de Vigo, Monseñor Diéguez Reboredo nos transmitía la misma noticia a los presentes y hacía público su escrito: «Carta de monseñor Diéguez a la comunidad diocesana de Tui-Vigo». Ayer, 29 de Enero de 2010, al quedar vacante la Diócesis, se reunió el Colegio de Consultores a tenor del Código de Derecho Canónico, y me ha elegido Administrador Diocesano para el gobierno pastoral de la Diócesis hasta que tome posesión el obispo electo.

En primer lugar, quiero invitar a toda la Iglesia diocesana a unirse a los sentimientos del Nuncio Apostólico, expresados en su escrito a Mons. Diéguez Reboredo: «Deseo agradecer a V. E. el generoso y abnegado servicio pastoral realizado en esa Diócesis, que el Señor le ha de recompensar abundantemente».

Demos gracias al Señor por la total, absoluta y abnegada dedicación a la Diócesis del que fue nuestro Pastor, desde el 14 de Julio de 1996, y por la inmensa labor realizada, «en el nombre del Señor», a lo largo de estos años con la relevancia de la celebración del XVI Sínodo Diocesano 2002-2006. Continuemos orando por él. Sintámonos en comunión con el que ya es nuestro Obispo emérito. Hagamos nuestro su testimonio de vida evangélica, de pobreza, sencillez y generosa entrega, sin reservarse nada.

En segundo lugar, recogiendo el mensaje de la Carta de Mons. Diéguez Reboredo, os invito a dar gracias al Señor por el nuevo Obispo que el Papa Benedicto XVI nos ha regalado para esta Diócesis de Tui-Vigo. Es una buena noticia. Oremos por él y dispongámonos a recibirlo como Mons. Diéguez nos recomienda en su Carta.

En tercer lugar, todos -seglares, personas consagradas y sacerdotes- hemos de ir realizando lo mejor posible la misión encomendada, en comunión y corresponsabilidad, con la fe y la confianza puesta en el Señor. En este sentido, confirmo al Ilmo. D. Juan Andión Marán en las funciones que tenía como Vicario piscopal de Pastoral, de animación y coordinación de la Pastoral diocesana, en forma delegada, y a los sacerdotes que, conforme a las normas canónicas, lo requieran.

Por último, en mi nueva responsabilidad, estaré a disposición de la comunidad diocesana, con la sabia ayuda de los Obispos eméritos, Monseñor Diéguez y Monseñor Cerviño, y la especial colaboración del Colegio de Consultores.

Encomendamos especialmente la nueva situación de la Diócesis a Nuesta Señora, la Madre de la Iglesia. Los nuevos acontecimientos que vayan surgiendo en estos días, se irán dando a conocer.