Patricia, Matilde y Carmen se suman al club de las «Destacadas»

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

27 ene 2010 . Actualizado a las 03:00 h.

Es el tiempo que hace que un grupo de féminas con inquietudes alumbró Diálogos 90. El colectivo tenía (y tiene) muchas metas que, en realidad, se encierran en una: hacer visibles las aportaciones que las gallegas realizan en los más diversos campos. Dicha visibilidad la escenifican cada año con la concesión de los premios Galegas Destacadas. Este 2010 las elegidas son Patricia Ferreira, Matilde González y Carmen Pérez. La entrega de los galardones se hace siempre coincidir con el sábado más próximo al 4 de febrero (aniversario de la muerte de Concepción Arenal, cuyo pensamiento reivindican). Este año, por cuestiones de agenda política, se adelanta al próximo domingo, día 31. Lo que no cambia es el espíritu del acto. Para empezar (13 horas), una ofrenda floral en Pereiró en el panteón de la escritora feminista y, a continuación, la entrega de premios en el Pazo de Castrelos. La conductora y encargada de enumerar los méritos de las premiadas será Marita Vázquez de la Cruz. «Las tres tienen de sobra», afirma. Los de Patricia Ferreira (méritos, digo), están vinculados al mundo del cine, disciplina que la atrapó a mediados de los 80 y en la que no ha parado de crecer. A finales de los 90 dio el salto a la dirección. Todos tenemos en mente títulos como Sei quen es, no sólo ambientada en Galicia, sino también rodada en gallego. Vendrían luego El alquimista impaciente, el secreto mejor guardado o Para que no me olvides. Su último trabajo ha sido el documental Señora de, en el que se recoge el testimonio de trece mujeres gallegas que ya han cumplido los 60 y, por tanto, les tocó vivir una época en la que primaba eso, ser señora de. Lo de Matilde González es la arqueología. Especialista en gestión de patrimonio, miembro de Herity Internacional (ONG que trabaja en favor de la investigación y promoción del patrimonio), es la persona encargada de pilotar las excavaciones del monte de O Castro. Cuando recibió la noticia del premio no pudo disimular su sorpresa. «No te imaginas que la Arqueología sea una actividad destacada», confesaba ayer. Piensa que hay muchas mujeres que se merecen el premio más que ella, aunque no oculta la alegría que le produce que hayan decidido incluir su nombre en una nómina tan prestigiosa, «no por mí, sino por el conjunto de la profesión. Cosas como esta hacen que se nos vea», afirma. Finalmente, el nombre Carmen Pérez Vaquero está ligado desde hace muchos años a promover el empleo del gallego en la Administración. Con ese fin nacieron los premios Lois Peña Novo. Pocos escenarios le son ajenos en esta tarea de defender la lengua gallega. Y es que colabora con mil y una fundaciones y asociaciones, entre otras, el Foro Peinador, los Premios da Crítica, Álvaro Casas o la Irmandade Xurídica Galega. Seguro que en todas ellas han recibido la noticia con la misma (o más) alegría que Carmen, pero con menos sorpresa. Y es que nadie mejor que ellos saben lo que vale. Es un arte que dominan como nadie los tailandeses. Cosas de la globalización, también en este terreno, Oriente y Occidente han terminado por tocarse. En Vigo, sin ir más lejos, se está impartiendo estos días un curso de talla de frutas y verduras. El encargado de hacerlo es Jesús Veiga, un viejo (no por edad) conocido de La Mirilla. Sabíamos de sus habilidades como maestro pastelero (cada Pascua nos sorprende, con unas gigantescas figuras de chocolate con forma de torre Eiffel, de coche de Fernando Alonso, de vaca de la Cow Parade...), lo que no sabíamos es que también cincelaba frutas con la precisión de un cirujano. Gracias a esas dotes suyas para transformar los tomates, los pepinos o las sandías en flores, pájaros o árboles, le han elegido para descubrir a un grupo de trabajadores de hostelería (16 en total), los secretos del tallado. Y por partida doble. Ayer no fue un día fácil en la calle Lalín. Tuvieron que enterrar a dos compañeros: Roberto López Souto, secretario del Juzgado de Instrucción número 5, y José Ramón Álvarez, funcionario del Juzgado de Primera Instancia. Al primero, que inició su carrera profesional en Redondela, la enfermedad le obligó a mantener una baja prolongada. Lector impenitente, dedicó horas y horas a la lectura. Hombre especialmente querido, los amigos recuerdan sobre todo su gran sentido del humor. Muchos lamentaron no poder acudir a su entierro, que se realizó en el cementerio compostelano de Boisaca. Seguro que sí lo harán esta tarde al funeral que, a partir de las siete, se celebrará en la iglesia parroquial del Sagrado Corazón (calle Rosalía de Castro). Definitivamente, un día triste el de ayer. Muy triste.