El músculo también sirve para sumar

X.R. Castro

VIGO

Jordi sacó la falta que dio origen al gol celeste y a los oscenses les fueron anulados dos tantos

25 ene 2010 . Actualizado a las 10:30 h.

El mismo empate del Calderón, pero sin el mismo glamur y sin el mismo juego. Este fue más sufrido, con un inicio nada prometedor y con un segundo tiempo más acorde al guión. Se impuso el músculo y el intercambio de golpes en un partido abierto. Las tablas dejan a los dos equipos al borde del precipicio. Con tan solo un punto de ventaja con respecto al descenso.

Tan solo repitió Vasco Fernandes con respecto al once de la Copa, pero los vigueses entraron con el pie cambiado en el partido. Blandos en el medio y en defensa, desajustados y prestos al patadón. El Huesca olió el arranque tonto celeste y le hizo un roto durante los primeros minutos, especialmente por parte de Camacho en la creación y de Rubiato arriba. El nueve azulgrana incluso llegó a marcar al cuarto de hora, pero el tanto fue anulado por carga sobre Falcón.

El golpe hizo espabilar a los vigueses, que pasaron a controlar el balón y el partido y poco a poco fueron acercándose a Toni Doblas. Por encima, la fortuna se alió con el Celta en su primer disparo entre los tres palos. En el sentido literal, porque al palo tiró Jordi una falta magistral y Corona marcó en propia meta.

Pero el partido no podía pasar del blanco al negro de repente y el Celta le devolvió el regalo a los oscenses poco después. Le faltó un momento de pausa para desquiciar a los locales. Falcón no sacó un balón colgado, los centrales se liaron y Camacho empató en el rechace. El tanto redobló las ganas aragonesas y Sastre tuvo el segundo en la jugada más combinativa de los azulgranas en toda la contienda, pero Falcón hizo su mejor parada de la tarde.

El Celta salió más enchufado tras el descanso, imbuido del espíritu guerrero de la cita y nada más volver Jordi pudo marcar de cabeza en estrategia. Pero Dorado lo impidió. Además, el cuadro vigués comenzó a tocarla. A tomar contacto con el suelo para mover el balón. La respuesta oscense llegó en un disparo franco de Rico que se fue a las nubes. Además tuvo más control de partido.

A continuación llegó la jugada más surrealista. Sastre marcó de cabeza, pero mientras lo celebraba el árbitro lo anuló por fuera de juego y a la contra Joselu estuvo a punto de marcar. Empapados por la jugada el partido se puso loco y se volvió una cita de ida y vuelta. De golpes y errores por doquier. Eusebio quiso parar la locura introduciendo en el campo a Trashorras, y el de Rábade envió los dos primeros avisos desde la frontal nada más entrar.

En la recta final y aunque el control de juego era del Celta, quien más cerca parecía del gol era el conjunto oscense con sus oleadas, sus balones colgados y con las imprecisiones de Falcón. Sin embargo la mejor ocasión la firmó Joselu con su puntera estrellando el balón en la madera.

La cita terminó con intercambio de golpes, pero igual de estériles. Los vigueses, como en el Calderón pisando área, pero sin llegar a marcar el tanto que los saque del lío.