Un concello salpicado de empresas, bien comunicado por carretera y próximo a una gran ciudad. Parece un perfil ideal para trasladar el negocio y los ladrones de la zona lo saben, por eso han hecho de Mos una de sus paradas obligatorias. Pese a que los problemas son continuos, por momentos se agravan, como ha ocurrido durante las últimas semanas.
Al menos una docena de pequeños establecimientos han sufrido un asalto, como poco. Bares como el Fokker, en la parroquia de Guizán, registraron tres robos durante el último mes y no fueron las únicas víctimas. «Conozco otros cuatro negocios de la zona que le ha pasado lo mismo, aquí ya es casi habitual», reconocen desde la popular bocatería.
La amplia extensión del municipio, de más de 50 kilómetros cuadrados, dificulta la labor del personal de seguridad de la zona, donde trabajan Guardia Civil y policía local. Los problemas obligaron incluso a la asociación de empresarios del municipio a crear un proyecto conjunto para vigilar las diferentes concentraciones de naves.
Medidas
La puesta en marcha de esta iniciativa comenzó justamente el diciembre pasado. La intención era unificar todas las medidas de seguridad, adecuar los dispositivos de videovigilancia y conectarlos todos a un mismo dispositivo, en el vecino concello de O Porriño. La propuesta, arrastrada del 2003, surgió como iniciativa para facilitar la labor de los agentes después de tratar el tema con la subdelegación de Gobierno.
El objetivo es que poco a poco las medidas se apliquen a todos las empresas asociadas, con el objetivo de rentabilizar el servicio y que este suponga un menor coste para los que ya disfrutan de sus ventajas.