Volar como un GLP

VIGO

La Xunta acaba de aprobar el código GLG como único para todos los aeropuertos gallegos. Donde antes ponía VGO (Vigo), SCQ (Santiago) y LCG (A Coruña), ahora figurará GLG. La ocurrencia ha sido presentada como una fenomenal idea por el conselleiro de Cultura, de quien se ve a la legua que es buena persona y que lo van a meter en todos los jardines.

Este señor, con pinta de «dónde me he metido», presentó la pasada semana el gran distintivo: «GLG». Se pretende con ello promocionar a Galicia en su conjunto, sin los temibles localismos que llevarían a llamar a las ciudades por su nombre. De seguir así, muy pronto nos obligarán a todos a llamarnos Galicia. Los nombres de pila quedarán también desterrados.

-«¡Qué rico! ¿Cómo se llama el nene?», preguntará en el parque la señora a la madre.

-«¡Galicia!», gritará la madre alterada, «¡Se llama Galicia! ¡Todos somos Galicia!».

Si la sola mención al nombre de una ciudad es «localismo», muy pronto nos prohibirán llamarnos por el nombre, para no incurrir en personalismos. Todo sea por los intereses de la Xunta, que son los de Galicia.

La última ocurrencia, la aeroportuaria, no pasará por ahora de Internet. San Caetano no tiene competencias para cambiar la nomenclatura internacional de los aeropuertos. Pero la compañía Vueling, que recibirá subvenciones del Xacobeo, venderá sus billetes a los tres destinos gallegos bajo un solo código: GLG. Con esto, dice el conselleiro, se ayuda a promocionar nuestro país.

Un viejo adagio afirma: «En materia de desatinos, no hay como los gallegos y los chinos». Y, a la luz de decisiones como éstas, parece equivocado. Los chinos son mucho más atinados que nosotros.

Porque no se conoce que Londres, que tiene cinco aeropuertos, los nombre a todos con el mismo código para promocionar la ciudad. Gatwick es LGW y Heatrhrow es LHR. Y también Luton, London City y Stansted tienen sus distintivos propios. Lo mismo sucede en Nueva York, en París y en Roma. Pero alguien, aquí, tuvo una ocurrencia, y alguien decidió aceptarla.

Por fortuna para los viajeros, en la tarjeta de embarque figurará la denominación normal del aeropuerto. Quien vuele a Santiago, verá SCQ. Y, quien vuele a Vigo, VGO. El cambio, por ahora, no pasa del grado de pamplina, afortunadamente. Para empezar, nos ahorraremos muchos extravíos de maletas. Y, además, evitaremos que nos hagan caras en el embarque:: «¡Ah, un código raro del Xacobeo! ¡Pase, pase! ¡Salta a la vista que es usted un auténtico GLP!». eduardorolland@hotmail.com