La historia se repite. El Celta volvió a perder en Las Palmas dos puntos cuando un partido consume sus últimos momentos. Los de Eusebio han perdido en la recta final esta temporada un total de siete puntos. Si no fuese por esos fatídicos minutos estaríamos hablando de un equipo luchando por los puestos de ascenso, a solo tres puntos de la tercera posición.
Pero la realidad es otra bien diferente. Los partidos de fútbol duran noventa minutos y hasta el rabo todo es toro. El gol de Marcos Márquez que le dio el empate al Las Palmas llegaba en el minuto 89 de encuentro, cuando ya los célticos se veían con la tercera victoria consecutiva en el banquillo. Son dos puntos que se han quedado en el camino y que se pueden echar de menos a final de temporada.
Ya había ocurrido algo similar, aunque algunos minutos antes, frente al Albacete y el Betis, cuando el Celta iba ganando sin pasar por apenas apuros, como en el estadio Gran Canaria, y al final un gol rival les restó dos puntos.
Contra los manchegos fue un tanto de Merino en el minuto 78. En el Ruiz Lopera el tanto de Sergio García llegó también en el fatídico 78.
El séptimo punto postrero que se quedó en el camino fue en la primera jornada contra el Numancia, cuando Dimas le dio el triunfo a los sorianos a 13 minutos del final (1-2).
Ha habido algún otro encuentro que parecía ganado y que se acabó sufriendo aunque al final no se perdiese ningún punto, como el de hace ocho días frente al Elche, que marcó ya en el tiempo de prolongación.
Parece una cuestión psicológica, ya que el equipo se repliega y baja su intensidad cuando se ve con el marcador a favor al llegar los partidos a su ocaso.