Julio Vicente Suárez emuló a un piloto de rali al enterarse de que su piso ardía
17 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Terminaban de comer y escucharon una explosión. Los platos se quedaron sobre la mesa del cuarto piso de Churruca 8 mientras Alfonso Vicente y Raquel Suárez (ambos de 75 años) se precipitaron escaleras abajo con el corazón desbocado. Una hora más tarde ya sabían que su hijo, que vive en el piso que ardió, estaba bien y que su vivienda no había sufrido mayores desperfectos, pero no habían logrado quitarse de encima la pesadumbre y el susto.
Mucho más tranquilo estaba su hijo Julio Vicente Suárez, de 39 años, cuyo piso acababa de arder. Sobre todo, aliviado. «Me da igual la casa, lo que más me importaba era el perro». El protagonista de la jornada se llama Nex y es un boxer de tres años. «El perro fue un valiente, no nos echó la boca en ningún momento», comentaban entre sí los bomberos sobre el único ocupante del piso en el momento en que se declaró el incendio. El can había estado asomado en la terraza desde el primer momento y, al verlo, una mujer comenzó a gritar: «¡El perro, saquen al perro!».
Julio se encontraba haciendo un recado en la zona de Puxeiros cuando le comunicaron que su casa ardía. «Y bajé en el coche tan rápido que parecía un piloto de rali». Lo que más le preocupaba era el estado de su boxer. Julio vive solo en al vivienda puesto que se acaba de separar de su pareja. Ella tiene dos hijos fruto de una relación anterior. Ni su ex mujer ni los niños se encontraban en la casa o cerca de ella.
Madre de Zunzunegui
Junto a Alfonso Vicente, Raquel Suárez y el perro Nex, en el edificio se encontraba Paz Rodríguez, una mujer de 92 años que vive en el segundo. La policía la acompañó fuera de su vivienda, de la que no suele salir ni para pasear. «Desde que murió mi marido hace un año no salgo a la calle».
Paz Rodríguez es la madre del antiguo jugador del Celta y del Real Madrid, Fernando Zunzunegui, uno de los grandes zagueros de los años 60. La mujer se acababa de levantar puesto que no se encuentra bien de salud y se disponía comer cuando la desalojó una policía. Paz no pudo dormir anoche en casa porque se anegó con el agua usada en la extinción.