Vuelve la normalidad al tráfico de las calles del entorno de Povisa después de ocho meses de obras y tras una transformación con escasos precedentes en la ciudad
15 dic 2009 . Actualizado a las 21:06 h.Al comienzo del 2005 la alcaldesa Corina Porro impulso la reforma del entorno de la Alameda, una obra destinada a convertir en un lugar de paseo la zona más próxima al litoral en el centro de la ciudad. Hasta primeros de noviembre de ese año se humanizaron más de una veintena de calles; en ellas no se eliminó el tráfico de vehículos pero la ampliación de los espacios peatonales y la mejora del mobiliario urbano fue tal que el cambio resultó perceptible para todos. La excusa aquella vez fue la salida de Vigo de la Volvo Ocean Race, que se utilizó para impulsar unas obras que gozaron de apoyo general. Pasados cuatro años el actual alcalde decidió repetir la experiencia en un barrio menos céntrico y dentro de un contexto generalizado de obras de humanización. Para ello eligió el entorno de Povisa nucleado por tres ejes viarios como son las calles Barcelona, Zamora y Zaragoza. Por no tener, este barrio no tiene ni siquiera nombre que lo defina en su conjunto, pero el Concello decidió afrontar una transformación en profundidad a la que ayer se puso punto final. Pocos en el barrio creían entonces que la humanización iba a abarcar la práctica totalidad de las calles. El gobierno vigués empezó por la calle Zamora, manteniendo la circulación rodada por Barcelona y Zaragoza. Una vez que la primera estuvo casi terminada le tocó el turno a las otras dos. A la vez se ejecutó la humanización de las transversales, con lo que en la práctica la circulación era imposible y residentes y comerciantes tenían que apañarse como podían. Desde hace varios días las obras estaban prácticamente concluidas, pero el departamento municipal de Vías y Obras seguía colocando jardineras y ultimando los detalles mientras las calles seguían llenas de vallas y el tráfico discurriendo en precario. Estas jornadas se hicieron interminables para los vecinos, que no veían llegado el momento de la vuelta a la normalidad. Finalmente, el Concello movió ficha el doming anunciando para las diez de la mañana de ayer la reapertura de todas las calles con los mismo sentidos de tráfico que antes de las obras. Después de tanto tiempo esperando el momento, todo discurrió sin problema alguno en un entorno mucho más ordenado.