La policía nacional desalojó a los vecinos de un edificio de la calle Pablo Morillo número 4, en la zona de la Alameda, por un incendio cuyo origen probablemente se debió a unas colillas mal apagadas.
El siniestro fue detectado en torno a las cinco de la tarde y la rápida actuación de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía, que se desplazaron desde la comisaría cercana y la celeridad de los bomberos, que realizaron un gran despliegue, evitó que las llamas se propagasen más allá del despacho de la vivienda donde se originó el fuego. «Normalmente no fumo en el despacho, pero estaba trabajando allí y, para que no se acumulasen las colillas en el cenicero, las eché a la papelera. Luego salí a la calle», relató Manuel García Feijoo, que vive en el cuarto izquierda, donde se produjo el incendio. Su pareja se quedó sola en la casa durmiendo la siesta y no se dio cuenta de nada hasta que la vecina de arriba la alertó. «Entré en el despacho y vi mucho humo y ya bajamos todos», relató Sara García Mazas.