La crisis también agudiza el ingenio. Un extremeño que se había quedado en el paro ha tenido que echar mano de sus habilidades. Y nunca mejor dicho, porque es un artesano callejero, especialista en bisutería barata. Pero no exenta de encanto. Además, están hechos para resaltar la belleza femenina, aunque ya hay muchos hombres que llevan pendientes. Sin embargo, dudo que alguno se ponga en las orejas los modelos que salen de las manos de José Carballo (52 años). Para exponerlos en la calle utiliza algo tan gallego como un paraguas. «Lo malo es que no vale mucho para la lluvia, porque lo tengo agujereado. Pero me resulta muy práctico, pues no tengo más que abrirlo para que los vean y, cuando me voy, solo necesito plegarlo y meterlo en una bolsa. Porque, si tuviese que retirar cada pendiente y luego volverlos a colocar, pasaría mucho trabajo», afirma. -¿Se le da bien hacer pendientes? -Sí, siempre me gustaron las manualidades. Ahora hago esto porque no tengo otra cosa para vivir. -¿Qué objetos hace? -Antes también hacía muchos collares, pero me llevaba mucho tiempo, por lo que me decidí por los pendientes. -¿A cuánto los vende? -Con la crisis rebajé el precio y los vendo a dos euros cada par. -¿Cómo se le ocurrió lo del paraguas para exponerlos? -Es que me va muy bien para lo que yo hago. Me permite ponerme en cualquier esquina de la calle, porque ocupa poco. Solo tengo que abrirlo y ponerlo al lado, para que los peatones puedan observar los modelos que realizo. Así pueden elegir mejor, al ver juntos todos los que tengo a la venta. El paraguas es un escaparate que se abre y cierra muy fácilmente. -¿Cuántos tendrá ahí expuestos? -Sobre 150 pares de pendientes. -¿En qué se inspira? -En lo que se me ocurre a mí. A unos les puse dos pinzas de la ropa muy pequeñitas, mientras que a otros les hice unos aros. Incluso alguno lleva una hoja de las que salen del capullo del algodón... -¿Cuáles son los materiales que utiliza? -Uso la alpaca para hacerles los ganchos, debido a que no produce alergia. Para las formas, el aluminio, porque se puede mojar y no se estropea. Y me sirvo de unos alicates para trabajar. -¿Le lleva mucho tiempo? -Depende del modelo, puede ser en cinco minutos como en un cuarto de hora. -¿Vende mucho en Vigo? -Me defiendo, aunque el mal tiempo perjudica para la venta en la calle, porque la gente no se para. -¿En qué lugares suele situarse? -En esta acera enfrente de El Corte Inglés, por O Calvario y por el puerto. -¿Por qué vino a Vigo? -Porque ya había trabajado aquí en estructuras metálicas. Yo fui uno de los obreros que hicimos la reforma del estadio de Balaídos para el Mundial 82. También estuve en Bilbao y Barcelona. Siempre en la construcción.