El informe oficial sostiene que fue un accidente la caída del avión que costó la vida al secretario de Gobernación de México, Juan Camilo Mouriño, hijo del presidente del Celta, y al zar antidrogas, José Luis Santiago Vasconcelos, y a otras 14 personas el 4 de noviembre de 2008. La investigación atribuye el siniestro a un fallo humano de los pilotos cuando se acercaron demasiado a la estela de un Boeing 767 que volaba delante. Sus turbulencias provocaron la inestabilidad de la nave de Mouriño, un Learjet 45, que se precipitó a tierra.
Mouriño era el hombre más cercano al presidente de México, Felipe Calderón, y su principal operador político.
El director general de Aeronáutica de México, Gilberto López Meyer, explicó ayer que la investigación abarcó desde los factores meteorológicos hasta el análisis de cada parte del avión en laboratorios especializados. Las piezas fueron expuestas en el suelo de una nave industrial para reconstruir el accidente e incluso un ala se presentó embutida en el coche que aplastó. Algunas evidencias fueron estudiadas en Chicago o Arizona.
El avión accidentado era un Learjet 45 y cayó, al terminar la tarde, en una zona habitada del oeste de Ciudad de México, cerca del cruce de Anillo Periférico y Paseo de la Reforma, cuando se aproximaba al aeropuerto.
López Meyer dijo que el avión se precipitó a tierra porque los pilotos no mantuvieron la distancia mínima con el Boeing 767 que también iba a aterrizar. El Learjet 45 se acercó a 3,8 millas náuticas cuando debía de estar a menos de cinco millas náuticas y fue afectado por la estela de su turbulencia. Los pilotos perdieron el control de la nave y cayeron a tierra.