El barrio «protegido» se cae a trozos

VIGO

Un plan especial de urbanismo obliga a salvaguardar la belleza del casco histórico de la parroquia boucense, pero la realidad es que el abondono es visible por doquier

27 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Bouzas cuenta con una plan especial de protección como el Casco Vello. Esa es la teoría. La realidad es que muchas casas están en ruinas. Algunas se han venido abajo y otras están a punto de caerse. Quizá por eso los políticos van poco por allí. El riesgo de pasar delante de algunos inmuebles es palpable. Pero nadie piensa que le va a tocar a él. «Los trabajadores de Freire caminan todos los días por Martín Alonso para ir a comer a un bar de Tomás Alonso. La calle está vallada pero la gente no quiere dar un rodeo si tiene una hora para comer», cuenta un vecino de la calle.

No obstante otros sí que respetaban la prohibición. Juan Manuel Molares, vecino de la zona asegura que «las vallas que pusieron este verano son ridículas y, además, al lado de la casa estaban los contenedores para echar la basura, así que mucha gente pasaba por el callejón. Aunque yo evitaba circular por ahí y me desplazaba a otros contenedores», relata este joven que asegura que en el silencio de la noche del domingo al lunes «se sentía como crujían las estructuras de la casa»

La casa que se ha derrumbado estaba también protegida, la fachada no se podía tocar. Pero han desmontado los sillares sin numerarlos, al contrario de lo que se hace en otros edificios protegidos. La protección urbanística de la zona resulta dudosa cuando se observan edificios acristalados en construcción junto a viejos inmuebles decimonónicos. A simple vista se ve que a algunos les permiten levantar un edificio moderno de apartamentos y a otros se les obliga a a respetar a rajatabla el zócalo urbano.

Un portavoz de la familia propietaria reiteraba ayer que no habían podido demoler el inmueble antes porque Fenosa tenía que retirar los cables de la luz que pasan por la zona. La eléctrica exigía el pago por adelantado de 3.500 euros, que no se produjo hasta el día 21 de octubre. Ayer tras el segundo desplome, que dejó sin luz a parte de los vecinos se acometió el derribo.