La calle Barcelona está a quince minutos andando de los puntos neurálgicos de la ciudad, pero en un kilómetro tiene 24 locales con el cartel de se vende o alquila
26 oct 2009 . Actualizado a las 11:16 h.Los vecinos de la calle Barcelona no tienen muy claro a qué barrio pertenecen de la ciudad, incluso muchos ni lo saben. Según cuenta alguno de los más viejos del lugar, hubo un tiempo en que se decía que era al de San Amaro, una rúa que está más arriba y en la que había una ermita. Pero un buen día se la llevaron de allí y, al desaparecer, se quedó sin nombre. Otros ya la han bautizado como los alrededores de Povisa. Sin embargo, dicen que en el Concello la tienen catalogada como distrito tres, aunque no saben muy bien cuáles son las otras calles que formarían parte de una denominación con tintes policiales.
Coloquialmente también se la ha conocido como la calle de la informática, porque había muchas tiendas dedicadas a la venta de ordenadores. Alguna desapareció, otras dos cambiaron de lugar y las que se mantienen lo hacen a duras penas.
Está situada en un lugar privilegiado, porque en apenas quince minutos andando se pude llegar a los puntos neurálgicos de la ciudad, como pude ser el Concello, a algunos grandes almacenes e incluso a la milla de oro del comercio (Príncipe). Pero, en la dirección opuesta, se encuentra a tiro de piedra de As Travesas, hasta no supondría un gran sacrificio ir a pie a ver al Celta en el estadio de Balaídos.
Está entre la plaza de España y la de Independencia. Tiene una longitud de alrededor de 1.200 metros. Aunque es una buena zona para montar algún pequeño negocio, también acusa la crisis económica. Además la humanización de la calle contribuyó a que más de uno tuviese que cerrar. Pero hubo incluso quien optó por marcharse a otro lugar.
Otro de los factores que determinan la inviabilidad de determinados negocios es el alto precio que tienen que pagar por el alquiler de los locales. Algunos exigen sobre 1.200 euros al mes por un local de apenas 40 metros cuadrados.
Así se explica que en este momento, y en menos de un kilómetro de distancia, haya 24 locales con el cartel de se vende o alquila. Lo curioso es que uno de ellos está igual que cuando se hizo el edificio, porque nadie lo usó.