Fiestas «prometidas» en Baredo

VIGO

Un solo vecino de la parroquia, que se ofreció a San Roque, organiza un completo programa de festejos para este domingo tras muchas horas en busca de donativos

09 oct 2009 . Actualizado a las 12:15 h.

Jesús Gómez Martínez le prometió hace cuatro años a San Roque que organizaría las fiestas de Baredo. El año pasado celebró una merienda para los más jóvenes pero, para este domingo y, gracias a los donativos con los que para tal fin contribuyeron sus vecinos, la parroquia disfrutará de una completa jornada de actividades para niños y mayores con verbena incluida y él podrá ver renovada su ofrenda.

Jesús, que trabaja como repartidor de bebidas, confiesa que siempre le han gustado las fiestas. De hecho ya participó en alguna comisión y, de la de Baredo, aunque es el único integrante, cuenta con la ayuda de Pablo Barreiro, «un amigo que me bota unha man; sempre andivemos xuntos». De hecho, es de los que sostienen que «se acabaran as festas dos pobos, rematarían os encontros familiares e dos veciños; por iso son importantes para a vida dun pobo».

De ahí su promesa aunque realmente su principal vocación sea la religiosa y la devoción que le profesa a San Roque. No es el patrono de la parroquia, en manos de la Virgen de la Cela, pero sí el abogado de los huesos, por lo que es a él ante quien implora su intercesión. Según recordaba ayer, la primera vez que lo hizo fue para pedir por su hermana, que entonces sufría una grave enfermedad que le llevó a estar cinco meses en el hospital. «Non se contaba, porque estaba moi grave pero saliu», manifestó.

Desde entonces pide además por él. Un accidente de tráfico que sufrió hace siete años le dejó como secuelas, daños en las cervicales y lumbalgia por lo que, también pide su favor. La ofrenda podría parecer una excusa, pero éso queda para los que tienen mucho dinero y el celebrar fiestas, solo representa un hecho altruista no poco loable si es para disfrute de todo un pueblo. Pero no es el caso. Tras el programa de actos del domingo hay incontables horas extras sin comisiones para recorrer de puerta en puerta el pueblo y pedir los donativos de sus vecinos. «Aunque sea mucho trabajo, sé que está haciendo algo en lo que cree», comenta Cristina, su mujer.