Las obras de humanización reducen los lugares para aparcar y la policía sanciona por estacionar en sitios en los que no hay señales de prohibición ni líneas amarillas
11 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.María ha recibido una multa por aparcar supuestamente mal el día 1 de septiembre. Otra el día 3, y una tercera el día 4. En total 300 euros, un chiste negro para una persona que apenas llega a los mil euros al mes. Las notificaciones le han llegado ahora, casi de golpe, como a otros muchos vecinos de Coia. Correos notificó ayer 30 multas del multamóvil sólo en la zona de los volcanes y calles aledañas.
«Parece una persecución» comenta Carlos Aira, vocal de urbanismo de la Asociación de Vecinos Camiño Vello.
«No tengo coche, pero la situación para los que conducen es denigrante. Los repartidores tienen que dejar el vehículo en doble fila», comenta María Mouriño, que trabaja en el bar de la asociación de vecinos.
«Nos han quitado el doble sentido de circulación en la calle Moaña y hay mucha gente mayor que ahora tiene que caminar 400 metros para poder coger el autobús para ir al cementerio a visitar a sus difuntos», relata Juan Carlos Quiñoy, empleado de una biblioteca.
Las obras de humanización han provocado muchas manifestaciones de protesta. El Ayuntamiento ha cambiado el proyecto varias veces, asegura Carlos Aira. Lo que está haciéndose finalmente no convence porque se han construido muchos islotes que invaden las calles. Los viales Marín y Estrada han quedado tan estrechos que los problemas de tráfico que antes no existían son patentes. Hay cuatro calles que van a quedar con un único sentido y todos los coches desembocarán en la calle o Grove, con demasiado tráfico.