A punto de terminar la década y tres años después de que expirase el plazo de ejecución comprometido, A Guarda, O Rosal y Tomiño siguen sin un solo metro cuadrado de suelo empresarial habilitado.
Algunos empresarios sostienen que la oferta portuguesa no supone una competición porque amplía y diversifica la de la zona con mayor potencial económica de Galicia, la Eurorregión. Un espacio que, según los datos aportados durante la presentación de la plataforma logística concentra el 15% del PIB industrial portugués y el 3 del español.
Pero las sinergias del bum luso aún no han comenzado a rentabilizarse en la misma franja gallega. Puede que no haya competitividad pero porque no se puede. Empresas de A Guarda, O Rosal y Tomiño siguen cruzando el río para fijar o ampliar su actividad.