Más impuestos

VIGO

D espués del aviso de José Blanco de que el Gobierno podría subir los impuestos a las rentas más altas, quien más quien menos se dio por enterado de que no pasará mucho tiempo antes de que todos, al menos todos los que vivimos a una renta pegados, empezaremos a cotizar más. La vicepresidenta económica, a la que quizás no le agradó que se metiese en su territorio quien en el consejo de ministros ocupa un piso inferior aunque mande mucho en e PSOE, fue un poco más allá que Blanco; o un poco menos, según se mire. A Elena Salgado no le cabe duda de que será preciso revisar todos los tributos y aclara que los más ricos ya pagan más.

Y aquí empieza el lío en el camarote de Zapatero. Su mano derecha dice una cosa y la guardiana de la caja no se sabe si dice lo mismo o todo lo contrario. Claro que en un modelo progresivo como el español el que más tiene -con la salvedad de Cristiano Ronaldo y algún otro- más debe pagar. Pero lo que todo el mundo quiere saber ahora es cómo se va a repartir la factura. Porque lo que ya está claro es que con la mayor caída del PIB desde 1970, con un déficit público que ronda el diez por ciento y enfilando los cuatro millones de parados, va a haber factura.

¿Pero qué camino tomar? En un contexto en el que cada vez hay más gente que no cobra ni el paro es evidente que cae el listón de los que más tienen. Los afortunados que conserven el empleo, aunque sea con el salario ultracongelado, tendrán más que quien se apunte a la lista de los 420 euros. Lo más fácil de decir es que quienes más tienen van a pagar más, pero lo más sencillo de hacer es gravar las rentas medias, las medio bajas y las medio altas. Porque cuando hay muchos millones en juego se presentan dos problemas. Uno: si corren por circuitos duty free no es sencillo meterles mano. Dos: si trabajan a cielo abierto, es posible que una mayor presión se los lleve lejos. O a Portugal.