Allá por el mes de marzo el gobierno vigués inició el proceso de humanizaciones más ambicioso de la historia de la ciudad en medio de una serie de protestas de vecinos y comerciantes. La llegada de 52 millones de euros de financiación extraordinaria provenientes del denominado plan Zapatero permitió al alcalde y al teniente de alcalde, Abel Caballero y Santiago Domínguez, planificar un proceso de reforma viaria sin precedentes.
El mayor problema con el que se encontraron fue la resistencia de algunos estamentos de la ciudad. Bien es cierto que no alcanzó ni de lejos la virulencia de procesos anteriores, caso de O Calvario, María Berdiales o plaza de la Independencia, en los que en algún caso forzaron el aplazamiento de los trabajos.
No obstante, vecinos de diversas calles de Coia, los residentes de la calle A Florida o los de Eugenio Kraff junto con los comerciantes de los aledaños de O Castro (calles Zamora, Barcelona y Zaragoza) pusieron en un aprieto al gobierno vigués. Las manifestaciones de protesta y la demanda de compensaciones económicas forzaron la intervención de lo responsables municipales, a lo que se ve con resultados positivos.
Al margen del impasse que siempre impone la etapa veraniega lo cierto es que las obras avanzan a buen ritmo y empiezan incluso a verse los resultados. Calles inauguradas hay pocas, concretamente una y de pequeño tamaño, pero en otras muchas empieza a visualizarse el aspecto que tendrán cuando acaben las obras.
Además de quejarse por las molestias y por el hecho de abrir tantos tajos a la vez, vecinos y comerciantes protestaron también por la calidad de los materiales (el granito y los báculos de la luz en Eugenio Kraff) o por el tipo de farolas que se iban a instalar en Urzaiz. En ambos casos el gobierno actuó con celeridad tras conocer estas demandas. En la primera de las calles se mejoró el granito y los báculos fueron repintados. En Urzaiz hace un par de semanas el alcalde confirmaba la marcha atrás sobre las previsiones iniciales al mantener las farolas fernandinas que prefieren sus vecinos.
En cualquier caso, a finales de agosto han pasado a la historia las manifestaciones de Coia y A Florida mientras los comerciantes organizados en asociaciones reciben información puntual del desarrollo de las obras. En tres meses el actual plan de obras estará concluido en su totalidad y para entonces se conocerán ya las calles que serán humanizadas a lo largo del 2010.