Una vecina de O Morrazo denuncia que su dolor en las piernas es causado por un metal que no le extrajeron en una operación
06 ago 2009 . Actualizado a las 12:33 h.Zulmira Gonçalves, portuguesa de 50 años que se mudó de Moaña a Bueu, descubrió hace recientemente que el origen de su dolor en las piernas durante once años era... un trozo de tornillo que quedó olvidado en su pie izquierdo tras una operación en el tobillo. Su denuncia la ha puesto en manos de la asociación Defensor del Paciente, que vigila las posibles negligencias médicas.
En la operación, efectuada en 1998, los médicos extrajeron todo el metal salvo un fragmento que se rompió. Tres días después de la intervención no podía caminar pero en urgencias no le veían nada y la mandaban para casa con medicación. Acudió durante años a la Unidad de Dolor y obtuvo una pensión no contributiva para mantener a sus cinco hijos, uno discapacitado. Vio la luz en mayo del presente año, una traumatóloga del hospital Povisa descubrió que ella tenía pinzado el nervio de la espalda. La culpa era de aquel trozo de tornillo.
La afectada explicaba ayer en su casa de Beluso, en Bueu su sufrimiento. «Estouno pasando mal, é triste non poder andar», comenta. Esta relató que los médicos le decían que «eu tiña un cacho de ferro pero dicían que non importaba, que era como un callo pequeno. Agora doenme as dúas pernas, que me tambalean todo o corpo», dice.
Cuenta que acudió a varias pruebas en Madrid y Barcelona pero «nunca me dixeron nada» del tornillo. «Eu desperto cada día con dores, quero ser normal pero dependo da familia. Ata agora, a miña filla levábame no coche. Se boto moito camiño, tremenme as pernas», explicaba ayer la denunciante.