«Las autocaravanas no las compran los mileuristas»

Xulio Vázquez

VIGO

Dicen las malas lenguas que llamarle a alguien caracol es de los peores insultos. Aunque se trata de un molusco muy apreciado sobre todo en la gastronomía catalana. Además, mirándolo bien, es el único animal que nunca duerme a la intemperie. Para algo le sirve cargar con su casa a cuestas. Precisamente, en esa idea tan hogareña se fijó una empresa viguesa dedicada a la venta de caravanas, autocaravanas, remolques, casas móviles, enganches y accesorios. Se denomina Caracolpark. Es pionera en Galicia en este tipo de negocios, con más de 30 años de historia. Alexandre Bastos Campilho (30 años) lleva cinco años trabajando en el departamento de ventas, en la Avenida de Europa, cerca de la playa de Samil.

-¿Les afecta la crisis?

-En la venta de autocaravanas no hemos notado tanto la crisis económica, porque no las compran mileuristas. Pero sí en el producto barato, que adquiría la gente que ahora no se lo puede permitir. -¿Cuánto cuesta la caravana más barata? -Sobre 12.000 euros, y 24.000 la más cara. -¿Y la autocaravana más cara? -La semana pasada vendimos una de 100.000 euros, pero la más cara alcanza los 140.000. Es una de la marca alemana Bürstner. Aquí solo tenemos gamas media y alta. -¿Cuáles son las comodidades que ofrece esa última que le han comprado? -Tiene todo tipo de detalles, desde un frigorífico en la cabina para el conductor. Es integral como un microbús. Hasta dispone en el techo de unas placas solares, para no quedarse sin luz. Lleva horno, ducha separada, camas... La concina es moderna. Es ideal para quien le guste pasarse seis meses viajando por el mundo. Las hay de siete plazas -¿Tendrán más caballos que todas aquellas caravanas del Oeste juntas? -(Risas). Sí. Llevan un motor Fiat. Pero también las hay con motores Ford y Mercedes. Tienen una potencia de más de 160 caballos. -¿El cliente prototipo? -La mayoría son jubilados, pero cada vez hay más jóvenes que se interesan por estos productos, sobre todo caravanas. Es gente con niños, que tendrían más dificultades para acomodarse en un hotel. Además, les resulta mucho más barato. -¿Ha utilizado caravana? -Sí, en un viaje a Venecia de 15 días. Y lo hice por 1.000 euros, con mi esposa. Además paramos en diferentes capitales. -¿Alguna anécdota? -El político Santiago Domínguez nos compró un avance para su caravana.