La batalla de las fernandinas

L.Míguez

VIGO

El PP exige que se mantengan las farolas de corte clásico de Urzaiz, que el gobierno ha sustituido por otras más eficaces

30 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Aquí nadie trabaja en Fenosa». La tradicional regañina casera para apagar la luz se la tienen muy aprendida los concejales de gobierno y oposición. Ambos se postulan como defensores del ahorro para dar argumentos a la penúltima discusión del verano: el cambio de las farolas de Urzaiz.

A un lado de la batalla, el PP, que tilda de derroche la decisión. Mudarlas por un diseño más moderno supone para ellos desechar «un mobiliario que se encontraba en perfecto estado y que cumplía perfectamente su función». No dudan incluso en atribuir la medida al «capricho del alcalde» y para demostrar su versión, instan a detallar el coste de los nuevos elementos de iluminación.

Frente a estas acometidas, el alegato de defensa: las farolas se retirarán para ahorrar. Las que lleguen supondrán un descuento de 542.395 euros al año en una factura que en el 2008 rondo los 4,6 millones de euros. La edil socialista Isaura Abelairas aseguró que el proyecto, que incluye más de 50 elementos, ya había salido a exposición sin ocasionar ningún problema. Además, recordó que las fernandinas no se van a tirar, sino que se reutilizarán en otras áreas de Vigo.

Si les sirve de consuelo, nuestros políticos locales no son los únicos que elevan los gritos al cielo para discutir sobre la luz y su familia. En otros municipios españoles lo de retirar este modelo, de aluminio fundido cubierto de ornamentaciones y una corona en el pie, también generó polémica. En Sevilla se realizaron encuestas entre los ciudadanos porque el gobierno aseguró que rectificaría si los vecinos preferían las viejas luminarias. En La Laguna, Canarias, su sustitución también conllevó controversia.

Lo cierto es que, frente a los argumentos de los nostálgicos se encuentran las recomendaciones de los expertos de la Agencia Intermunicipal de la Energía, con delegación en el centro de Vigo y en la Universidad, que lleva años recordando que las fernandinas resultan poco eficientes.

La otra cara de la moneda es la de ayuntamientos de la comarca cuya factura de la luz es más grande que muchas de sus partidas presupuestarias. En Nigrán el verano pasado optaron por apagar el alumbrado en las calles principales para ahorrar en horario nocturno.

En Salceda de Caselas todavía no han encontrado una solución. En el municipio pontevedrés cuentan con 5.250 farolas para unos 8.000 vecinos. En la ciudad las bombillas se reparten más, existen más 40.000 luces para los casi 300.000 vigueses.