Tras tres años en la Guardia Real, la boxeadora Judith Barbosa tiene su mejor recuerdo en el día que pudo coger en brazos a la Infanta Leonor.
De vigilancia en los jardines de la Zarzuela, pasó la Reina con un ama y el cochecito con la niña. «Primero me puse firmes y saludé, pero luego no pude evitar hacerle una carantoña a la niña; ya sé que soy militar, y soy muy profesional, pero la verdad es que la niña era muy mona; en vez de enfadarse, me ofrecieron cogerla en brazos; fue mi día más feliz allí; la niña es un encanto y, bueno, ¡va a ser la Reina de España!». ?En brazos de la ex campeona estatal de peso welter, la infanta no podría estar más segura.
En el día a día, Judith saca partido al boxeo, pero solo mentalmente: «Me ayuda a creer en mí misma, a marcarme retos, a estar segura». Alguna vez, además, le ha sido útil: «Este último fin de semana, saqué a mi primo de una pelea, que ya le estaban dando; eso sí, lo aparté y nadie dijo nada; los otros ya sabían quién soy yo».