La Diputación asfaltó la carretera que une Porta do Cego, en Moaña, con Coiro. El firme quedó perfecto, con lo que los coches podrán circular mejor e incluso correr más. Los que no quedaron tan bien son los peatones, reducidos a caminar por la calzada o meterse directamente en la cuneta en varios tramos, especialmente en las zonas de O Casal y Ameixoada. En similar situación están los de Coiro al atravesar Castrillón o Verín.
El concejal moañés Euloxio Leites dice que las obras consistieron únicamente en mejorar la calzada para que los coches puedan ir más rápido, mientas que la seguridad de los viandantes empeoró.
Hay tramos en los que la línea que marca la calzada está justo en el límite de la carretera. No queda ni un centímetro fuera para los peatones. Los vecinos de otras zonas salieron mejor parados. Tienen, al menos, una cuarta fuera de la línea para caminar.
Se trata de un vial que sólo tiene aceras desde Abelendo, y no en todo el barrio, hasta el cruce con la carretera de Marín, un tramo que todavía no fue pintado. Ayer se podía ver a varios caminantes andando sobre la línea, muy concentrados en su marcha, y otros directamente por la calzada, ajenos al peligro que corrían. Leites recuerda a Louzán que incumplió el compromiso que hizo público años atrás, cuando dijo que en la mejora de los viales provinciales primaría la seguridad vial. El edil pide que se construyan aceras, arcenes y canalizaciones de pluviales.