21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
La aplicación de la ordenanza municipal de ruidos, bajo extricta vigilancia policial, en la calle Loriga no consiguió aguar la fiesta de la madrugada del viernes los jóvenes que habitualmente se dan cita en la escalinata para improvisar un botellón. Lejos de disuadir a los participantes, la medida lo único que consiguió fue un cambio de ubicación de la celebración, que acabó convirtiendo a la Plaza da Estrela en el escenario de un multitudinario macrobotellón. » L2-3