Buen momento para que los más jóvenes cogiesen galones

J. V.

VIGO

Partidos como el de ayer son para tirar a la basura si no se aprovechan para darle oportunidades a jugadores jóvenes, a canteranos, que necesitan coger confianza como celestes. Y lo cierto es que Eusebio no lo aprovechó todo lo que podría. Después del partido se excusaría en que tenía miedo a incurrir en alineación indebida, una posibilidad que estuvo muy lejos de ocurrir.

Pero otros jugadores que al comenzar la temporada eran los últimos de la plantilla, han conseguido ir reivindicándose. Los más jóvenes, esos en los que el club tiene que confiar para que la plantilla del futuro inmediato ofrezca su máximo rendimiento, necesitan sentirse importantes dentro del grupo y dentro del terreno de juego para ir ganando galones que les permitirán sacar lo mejor de sí mismos.

La sociedad Aspas-Abalo

Varios de estos jóvenes fueron los que ayer tiraron de un carro que se negaba a rodar, pues la mayoría estaban pensando en las vacaciones y el calor no invitaba a esforzarse demasiado, y así salió un partido insulso.

Entre los pequeños destellos están Iago Aspas y Dani Abalo, que se entendían muy bien en el filial, y en los tres partidos que han jugado juntos en este final de temporada, han demostrado que forman una sociedad que puede crearle muchas complicaciones a cualquier rival. Cierto es que fueron solo pinceladas las que ofrecieron durante el primer tiempo con paredes entre ellos, pero las suficientes para permitir pensar en que pueden darle muchas alegrías al Celta si se confía en ellos.

Abalo ha crecido mucho a lo largo de la temporada y cada vez se parece más al jugador que maravillaba en el Celta B. Aspas está todavía muy verde, pero su calidad y desparpajo es indudable.

También Michu se sintió ayer importante y dio muy buenos pases arriba, sobre todo a David. Incluso a Jordi se le ve cada vez más seguro. La pena es que Joselu no haya tenido su oportunidad.

A todos les queda aún mucho por crecer, pero para eso necesitan jugar mucho.