El Concello de Cangas, personado en la causa a petición del propietario de la casa rural de Punta Couso, es el que aporta una de las pruebas principales para argumentar la titularidad pública del camino. Son los expedientes de las licencias de los ocho primeros chalés de Couso, cuyo proyecto realizó César Portela. En ellos se hace constar que tenían frente y acceso al camino. El Concello sólo podía otorgar autorización para construirlos si era público. Así se lo dijo a la Xunta, que requirió una clarificación para informar sobre la solicitud de Bautista para convertir la vieja zalazón en establecimiento hostelero. En la actualidad hay 15 chalés en Punta Couso, incluyendo el de una holandesa Jacomina Elisabeth Kistemaker, que ofrece terapias con cuencos tibetanos y gongs chinos.