Dos pasajeros del vuelo de Madrid que el viernes se vio afectado por un rayo en Peinador afirman que los miembros de la tripulación les hicieron mantener la calma
07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ana Jenaro y José Manuel Fernández tardarán en olvidar el viaje en avión que les ha traído a Gondomar este fin de semana. Ambos son profesores de guitarra clásica de reconocido prestigio y dirigen el curso que se clausura hoy domingo en el conservatorio, organizado por la concejalía de Cultura.
«Oímos un golpe y notamos un fogonazo, después se hizo un silencio expectante entre todos los pasajeros». Así relataban ayer la experiencia vivida después de que un rayo cayera sobre la nave de la compañía Air Europa instantes antes de emprender el aterrizaje sobre el aeropuerto de Peinador.
Todas las personas que iban a bordo enmudecieron después de producirse el impacto repentino, cuando todavía pervive en la mente de los usuarios de la aviación una gran conmoción por la trágica desaparición del avión de Air France en medio del Atlántico y se apunta que una de las causas pudo ser también un rayo.
«No nos llegamos a asustar, no nos dio tiempo para ello, te asustas cuando eres consciente de lo que pasa, si se apagan las luces, o hueles a quemado, pero el avión continuó funcionando, continuamos el descenso hasta la pista de aterrizaje de Peinador como si nada hubiera pasado», afirma Ana Jenaro.
Ambos tripulantes agradecen el «excelente comportamiento» de los miembros de la tripulación, que enseguida calmaron a los pasajeros. «Poco después, el comandante tomó el micrófono y nos informó por megafonía que había caído un rayo, pero que no había razón para alarmarse, que todos los mecanismos de la nave funcionaban bien y que íbamos a aterrizar sin problemas», afirmó José Manuel Fernández.
Además el personal de la cabina enseguida se dio una vuelta por los pasillos para comprobar que todos los pasajeros se encontraban bien. «No vimos las caras de la gente, pero sí notamos cómo se hizo un silencio frío dentro del avión», afirman ambos. Alrededor de un centenar de personas viajaban en ese momento en la nave que iba al 80 por ciento de su capacidad.
Hecho usual
Que un rayo impacte en un avión no es algo excepcional, ya que se calcula que todos los aviones son víctimas de uno cada 1.000 horas de vuelo. Las aeronaves están preparadas para soportar este tipo de inclemencias meteorológicas sin ningún tipo de problemas.
Los rayos suelen impactar siempre en el morro del aparato, que es donde se encuentra la antena del radar meteorológico que indica al avión la presencia de tormentas. Al no estar conectado con la tierra, el rayo pasa por dentro de la aeronave y sale por la cola. En concreto, por los descargadores de electricidad estáticas que están situados en esta parte del avión.
Cuando se produce el impacto, las personas que se encuentran en el interior sólo advierten el resplandor y un chasquido inmediato.
Más casos
En Vigo no es la primera vez que se producen este tipo de incidentes. En enero del año pasado otro relámpago cayó sobre una nave de Iberia cuando también se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Peinador. El aparato tuvo que ser apartado de la circulación para proceder a revisar todos sus mecanismos. El imprevisto también obligó en aquella ocasión a suspender el siguiente vuelo del avión.
Las medidas de seguridad de las aeronaves hacen que un relámpago no suponga ningún riesgo. Lo cierto es que a los dos profesores de guitarra que aterrizaron ayer en Peinador les ha servido para reflexionar. «Es impresionante como la vida a lo mejor se te puede ir en un momento sin enterarte», comentaba Ana Jenaro. Aún así afirman que no se les ha quitado el miedo a volar porque están convencidos de que es el medio de transporte más rápido y seguro, pese a este tipo de incidencias.