Santiago Domínguez defiende las obras de humanización del Casco Vello y asegura que marcarán «un antes e un despois» del barrio histórico
16 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La comparación del estado del Casco Vello destripado por las obras con los destrozos de la guerra en la ciudad de Sarajevo provocaron la inmediata respuesta de Santiago Domínguez. El teniente de alcalde nacionalista, responsable directo de la gestión del barrio histórico, considera que no se está valorando correctamente el proceso de reconversión urbanística de la zona más señera de la ciudad. Por este motivo ayer visitó las obras acompañado de su último fichaje, Eudosio Álvarez, nuevo concejal de Patrimonio y persona que conoce perfectamente los entresijos del Casco Vello desde sus anterior cargo en la Xunta.
Acompañado de los periodistas Domínguez y Álvarez recorrieron tres de las calles afectadas, Fermín Penzol, Joaquín Yáñez y Gamboa, deseosos de expandir su mensaje. «¡Hai anos que se estaba pedindo que se actuara realmente no barrio!», clamó el dirigente nacionalista. «Estamos a facer algo que nunca se fixo, unha verdadeira transformación», recalcó.
Se refería a que las obras de humanización incluyen la instalación de nuevos colectores de recogida de aguas pluviales y fecales, redes de telefonía y de fibra óptica, red de hidrantes para los bomberos, etcétera. Y todo ello trabajando en casi una veintena de calles, lo que implica una superficie de casi 9.000 metros cuadrados, una gran extensión en un lugar de calles angostas como es el barrio histórico, y con una inversión próxima a los cuatro millones de euros.
Obviamente, el teniente de alcalde sabe que vivir en una calle levantada, teniendo que acceder a las viviendas por pasarelas y rodeado de máquinas, obreros, ruidos y molestias no es algo agradable. Por eso, sin duda, hizo un llamamiento a los vecinos para que hagan gala de paciencia. «Entendemos que hai dificultades, pero son inevitables». Y como conclusión, su compromiso de vigilar de cerca los trabajos para aminorar los problemas y las promesa de que tras esta actuación el Casco Vello será otro muy diferente.
En la vigilancia de las obras jugará un papel esencial Eudosio Álvarez, quien se reunirá quincenalmente con los responsables vecinales y de los comerciantes para analizar sus propuestas y atender posibles reclamaciones. Con este control se confía en que no aparezcan nuevos problemas antes de que concluyan.
Este es ahora mismo el verdadero sueño del gobierno municipal, que las obras acaben cuanto antes. Caballero anunció ayer que la próxima semana se inaugurará la primera obra del Plan Zapatero en Vigo («será la primera de España») y después vendrán en cadena todas las demás. No obstante, al grueso le tocará le turno después del verano ya que el plazo de ejecución de la mayoría son cuatro o seis meses.
En la línea de Domínguez se manifestó también la concejala de Vías y Obras, Isaura Abelairas. Asegura que las obras que se están ejecutando en los barrios llevan años demandándose. Coincide con el alcalde en que la gente de cada calle no le protesta por las obras; si acaso, los de las cercanas le piden que actúe en las suyas.