Indignación de pasajeros y conductores de los buses de Vitrasa al quedar atrapados durante 20 minutos en un atasco en el Paseo de Alfonso XII a la hora de comer
15 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Son las 14.45 horas y el hambre aprieta. Los 30 pasajeros que viajan en un autobús de Vitrasa hacia el centro, Urzaiz y Teis piensan en que ya es hora de llegar a casa, comer y darse una buena siesta.
Sin embargo, el bus queda atrapado al inicio de Alfonso XII, donde trabaja a pleno ritmo una excavadora y la cuadrilla de obreros del plan de humanización. El carril es único, está cercado por pivotes y, ¡problemas a la vista!, viene otro bus de frente que quiere cruzar por el estrecho paso. Detrás, se forma cola porque obstaculiza la marcha atrás un tercer bus, el C9B, y una furgoneta.
El transporte público que venía de Puerta del Sol maniobra unos minutos, los obreros mueven los pivotes y logra pasar en dirección a Plaza de América.
El pasaje respira aliviado. Solo se han perdido unos minutos. Pero pronto se dan cuenta de lo que realmente pasa. Tres autobuses urbanos más, algunos escolares, decenas de coches, motos y taxis que vienen del centro se apelotonan en fila india. Hay un monumental atasco y un único carril a compartir entre todos los vehículos. Los bus que van al centro quedan atrapados entre un árbol y una furgoneta. Empiezan a oírse los primeros pitidos, las caras de circunstancias o las sonoras protestas contra el alcalde de Vigo.
Los pasajeros más impacientes piden al conductor que abra las puertas y se apean. «Llegaremos antes a pie», vaticinan. Los que se quedan es porque no tienen otra opción. El reloj sigue imparable y marca las 15.04 horas. La caravana que viene de la Porta do Sol sigue su lenta marcha sin dar opción a ocupar su carril. No se ven policías de tráfico y ante el caos, el conductor del bus pierde la paciencia: «Que venga el alcalde y dirija él el tráfico». Varios pasajeros asienten y le dan toda la razón.
A las 15.10 horas, el periodista también pierde la paciencia y se apea. Casi es atropellado por dos motoristas que cruzan la acera con el motor encendido para atajar y librarse del atasco.
Unos cruceristas extranjeros observan atónitos la kilométrica congestión que va desde el paseo de Alfonso XII hasta el teatro García Barbón. Un conductor sale desesperado de su coche y se queda de pie mirando al horizonte, a la espera de alguna señal de que avance la cola. A las 15.11 horas, logran pasar los buses atascados en el Paseo de Alfonso pero el C9B vuelve a quedar atascado en Policarpo Sanz. Hoy, mejor a pie.