Nunca los juveniles del Celta estuvieron tan cerca de proclamarse campeones de España como ayer el equipo que dirige Guillermo Fernández Romo en la final de la Copa de Campeones frente a esos jóvenes del Barcelona que sueñan con emular a Iniesta y Xavi.
Los azulgrana acabaron venciendo por dos goles a cero a los celestes, pero hasta dos acciones dudosas en las que la decisión del árbitro perjudicó los intereses del equipo vigués, ya en la segunda parte, el Celta había sido el equipo que más ocasiones había tenido y que más controlado tenía la final.
El portero Marc Martínez fue la estrella de los catalanes antes del descanso. Los célticos no estuvieron acertados tampoco en esos últimos metros.
Los vigueses tenían una fe enorme en su juego y fueron claramente a por el partido. Demostraron que haber eliminado a dos rivales de la talla del Villarreal y el Sevilla no había sido fruto de la casualidad.
Pero al poco de comenzar el segundo tiempo la fortuna se volvió esquiva. A los seis minutos de la reanudación un cabezazo del centrocampista celeste Pedro García se va al fondo de la red, pero el colegiado lo anula al señalar una falta cuanto menos dudosa. Un minuto más tarde el jugador del Barcelona José Luis se va a suelo dentro del área del Celta y el árbitro señala un penalti que también ofrecía muchas dudas. Lo transformó Jonathan poniendo la final cuesta arriba para los de Guillermo Fernández.
Fue un golpe duro para los vigueses, que sin embargo siguieron tratando de mantener su estilo de juego, pero trece minutos más tarde, cuando los célticos trataban de recomponerse llegó la estocada definitiva en una gran jugada de Rochina que le dio un buen pase a Carmona para que batiese a Mario.
En la recta final, el equipo vigués le puso más corazón que cabeza, pero ya se hizo muy cuesta arriba, e incluso el Barcelona tuvo la oportunidad de lograr el tercero en un nuevo penalti que detuvo el meta celeste.
El gran sueño se esfumó. Era un momento único para conseguir un título, pero el fútbol suele dar segundas oportunidades, y el Celta la tendrá en la Copa del Rey, donde la semana que viene le espera el Athletic de Bilbao en octavos de final.