La lamprea se bate en retirada hasta el próximo invierno

S. Antón

VIGO

El restaurante Casa Mezquita de Arbo es uno de los pioneros en la preparación de este pez, considerado el vampiro del agua

06 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Con la llegada del mes de mayo la temporada de lamprea empieza a tocar a su fin. «Se puede comer más tarde, pero ya no está en su punto». La que hace tal afirmación es Maruja Pérez Martínez, propietaria del restaurante Casa Mezquita de Arbo y toda una autoridad en la materia. No en vano lleva medio siglo preparándolas. Tuvo grandes maestras: su suegra, María Pérez, y su tía Joaquina, a las que califica de «pioneras», y de las que heredó los secretos de unas recetas de las que no suelta prenda. «Ahora los conocen mis hijas, que son las que han tomado las riendas del restaurante», afirma.

Maruja no sólo ha pasado toda su vida entre estos más que feos peces -«mis padres tenían pesquerías»-, considerados los vampiros del agua, sino que fue hace 49 años una de las impulsoras de la fiesta gastronómica más importante de la comarca de O Condado.

Cuenta que por entonces se estilaba el chiquiteo por los bares. Algunos de los asiduos, entre los que había empresarios, funcionarios y empleados de banco, empezaron a darle vueltas a la idea de la fiesta. Enseguida contaron con la complicidad de Casa Mezquita y de otros nueve restaurantes de Arbo. «Por entonces en Vigo no se conocía la lamprea», asegura Maruja Pérez.

Ahora, por el contrario, buena parte de los clientes llegan de la primera ciudad de Galicia. Pero también lo hacen expresante desde A Coruña, Ferrol, Valladolid... «Tenemos clientes hasta el Marbella. Preparamos el plato y se lo enviamos por Seur. También se han llevado algunas hasta Nueva York, pero no hay que engañarse, como aquí no saben en ningún sitio», afirma. Precisamente será un grupo de clientes coruñeses el que cierre en su casa la temporada el 16 de mayo. Ese día, siguiendo un rito casi tan antiguo como el propio local, cerrarán las puertas hasta el próximo enero.

Color oscuro y brillante, carne dura y forma redondeada conforman las principales características de una buena lamprea. La dureza se la proporciona el esfuerzo que tienen que realizar para subir desde el mar, por eso, afirma, los ejemplares que se capturan río abajo no son tan preciados.

De hecho, las de Arbo se pueden consumir recién capturadas; las de la desembocadura están tan blandas que suelen permanecer varios días en los viveros hasta que alcanzan la textura idónea.