La estadística alimenta la sospecha del trato de los árbitros al Celta

La Voz

VIGO

La dirección viguesa se queja de la situación en la intimidad, pero no ha dado un paso al frente en toda la temporada.

04 may 2009 . Actualizado a las 17:36 h.

Once penaltis en contra, nueve expulsiones, 99 amarillas, decisiones polémicas.... Los números y los acontecimientos confirman que al Celta le ha perdido el respeto el estamento arbitral. Salvo algún caso puntual, las decisiones de los colegiados en absoluto han beneficiado al conjunto vigués en toda la temporada. Y sin que el consejo de administración o el alto mando celeste hayan alzado la voz a lo largo de todo el curso.

En Anoeta se repitió una historia conocida. Dos expulsados cuando menos rigurosos y un penalti dudoso que cambió el discurso de un partido que estaba de cara. Con su diplomacia, Eusebio Sacristán señaló directamente al árbitro como factor desequilibrante del partido. También los jugadores más comprometidos, como Dani Abalo -todo lo contrario de un Peña que ayer volvió a enrocarse en su soberbia-. Pero desde el club nadie le secundó. Silencio una vez más. Igual que cuando el fiscal mandó archivar el presunto amaño entre Athletic y Levante en el partido que supuso el descenso.

Por lo visto el sábado, a la Real Sociedad le funcionó la pataleta. En su día Lillo y los suyos se quejaron amargamente y Ceballos Silva (con una estadística del todo casera) fue condescendiente con el cuadro donostiarra. Las tres decisiones más importantes del partido levantaron a los txuri urdin. En Vigo se habla de fantasmas y manos negras pero en la intimidad, sin dar un paso al frente. Como si existiera miedo a represalias por parte del colectivo arbitral.

A estas alturas de calendario hay ejemplos sobrados para la sospecha. El partido con el Castellón en casa, los dos con el Alicante en la Liga, la cita de Anoeta del sábado pasado... puntos que en la dramática carrera de la permanencia ya habrían aclarado el panorama.