Partido puente hacia Europa

Rubén Ventureira

VIGO

22 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El Dépor necesita vencer este miércoles para tener ocupados los miércoles y jueves de la próxima temporada en asuntos internacionales. El de hoy es doméstico. Llega el Almería del manito Hugo Sánchez, el segundo peor equipo de la Liga a domicilio (seis puntos) tras el Numancia, pero conocida es la alta capacidad de colaboración del equipo coruñés para poner fin a las malas rachas ajenas. El sábado aguarda en La Rosaleda el Málaga, un rival directo por las plazas UEFA. El de hoy es, pues, un partido puente hacia Europa. Perderlo podría suponer vaciar de contenido el duelo del sábado, si es que los rivales (Málaga, Villarreal y Atlético) no pinchan en sus citas.

Tras cuatro encuentros sin ganar, el Dépor se topó con la victoria en San Mamés el pasado sábado. Fue un encuentro casual con el triunfo, por mucho que Lotina defienda que el equipo salió a ganar. En todo caso, el partido dejó buenas noticias, como el gol de Pablo Álvarez y, sobre todo, la recuperación de la solvencia defensiva. Ayer, Ribera trabajó con los cuatro de atrás (Laure, Colotto, Zé Castro y Filipe) la defensa adelantada que dio buen resultado en Bilbao. El portugués sigue dolido en un tobillo, pero quiere jugar. En el doble pivote estará Juan Rodríguez, seguramente acompañado por Sergio. Pablo Álvarez y Guardado ocuparán los extremos. De ahí para arriba hay más dudas: Verdú en la mediapunta parece la opción más probable, aunque también podría colocarlo en el pivote por Sergio y sacar del banquillo a Valerón. En punta de ataque, Bodipo podría entrar por el tocado Lassad.

Es lo que hay. Casi no hay más cera que la que arde. El Dépor tiene en la enfermería a cuatro jugadores que, de estar sanos, figurarían en el once (Lopo, Lafita, Tomás y Riki) y a otro en el banquillo que también sería titular si no acabase de salir de una lesión prolongada (Manuel Pablo). Si llega a ser Irureta el que tiene que soportar esta cadena de bajas, la sala de prensa ya estaría inundada de la catarata de lágrimas que habría soltado el irundarra. Lotina apenas ha llorado. Ayer lo hizo fugazmente, destacando además lo poco que lo ha hecho hasta ahora. Y ha tenido tiempo, porque desde que Guardado se lesionó en Barcelona el 17 de enero, la enfermería no se ha vaciado; es más, ha estado abarrotada.

Por contra, Hugo tiene a toda la plantilla de alta en un Almería que ha resurgido bajo su mando. Riazor nunca vio una voltereta del mexicano. En sus años gloriosos el Dépor andaba en Segunda. Ya en su ocaso, se enfrentó dos veces al equipo blanquiazul, una con el Real Madrid (91-92) y otra con el Rayo (93-94), pero las dos veces en Madrid. Por cierto, en el primer partido ganaron los merengues 1-0 con gol de Hugo. «Es un ganador nato», lo ha elogiado Guardado, que lo tuvo como técnico en la selección mexicana. Tras la jornada 16, el Almería era decimosexto con 16 puntos. El descenso acechaba. Fue cesado Arconada y entró el manito. Ahora es undécimo con 37 puntos. Casi está salvado, en gran parte gracias a la orgía goleadora de Negredo (19 tantos).