Los baches y grietas de la carretera que une O Porriño y Redondela convierten el trayecto en una peligrosa aventura que los vecinos piden desde hace años que termine
18 feb 2009 . Actualizado a las 20:42 h.No son como las dunas del París-Dakar, pero las grietas de la N-550 obligan a sujetar el volante con la misma fuerza que al planear sobre la arena. Socavones y baches durante 14 kilómetros de asfalto son algunos de los retos que propone este peligroso recorrido, no apto para conductores noveles. Un optimista cartel de obras da la bienvenida al salir desde O Porriño. Fácil ilusionarse si no se lee la letra pequeña.
Un vistazo lento puntualiza que las mejoras del firme se ciñen a cuatro puntos kilométricos concretos. Y tan concretos, los parches varían de 30 a unos 500 metros en los que a las ruedas solo les da tiempo a suspirar de alivio. Un par de vueltas más y vuelve el sufrimiento. Un sentimiento que comparten los cientos de coches que circulan por el vial, a los que se unen decenas de camiones que surten a través de esta arteria a todas las naves industriales de la zona.
Los problemas no son nuevos. Muchos de los 2.000 vecinos que viven en el entorno de la N-550 llevan más de cinco años protestando por el estado de la carretera y la necesidad de que se construyan aceras. «Veño ata aquí para coidar dos meus netos pero é imposible saír de paseo con eles e co carro porque non hai por onde ir. As beirarrúas rematan e non tes como pasar», recuerda Consuelo Fernández, de camino a casa de su hija.
El trazado de las baldosas blancas que cubren la zona por la que camina le da la razón. Unos metros después, un carril de incorporación corta de un tajazo la acera y al poco es sustituida por un arcén en muy malas condiciones que se usa para estacionar camiones y coches.
La problemática ha unido a las tres asociaciones vecinales de la zona y el gobierno local, que se reunieron ayer para marcar la estrategia. De momento, por la vía del diálogo. Para conseguir que no se quede en monólogo, desde el Concello enviarán de forma diaria y hasta el 1 de marzo un fax solicitando una entrevista, una reunión que ya pidieron en el pasado, sin éxito. La intención es que en la cita se pongan fechas al asfaltado de la carretera. De no ser así, los afectados aseguran que están dispuestos a iniciar las «movilizaciones que sexan necesarias». La alcaldesa Nidia Arévalo acordó también que se pedirán otra serie de mejoras, como un aparcamiento en el cementerio de Mos, que ya se había prometido pero no se cumplió. Para demostrar que las reivindicaciones cuentan con el apoyo vecinal, desde las asociaciones han empezado una campaña de recogida de firmas la semana pasada. Todas ellas serán presentadas en Pontevedra para que puedan remitirse a Madrid. A ellas se unirán las recogidas en la zona de Louredo hace ya dos años por este mismo problema.