«Aunque parezca que es una tontería llevar el brazalete, no lo es y de cara al exterior tiene bastante peso»

V. L.

VIGO

El actual coordinador del fútbol base del Barcelona, Quique Costas, tiene siempre su lado más débil en cuanto se le habla del Celta o de Vigo. A pesar de que salió de su casa hace 38 años, de que se casó y crió a sus hijos en Barcelona, sigue sintiéndose muy vigués. Por eso, al recordarle la temporada en la que llegó a ser capitán le asaltan los recuerdos. -¿Cómo llega con solo 23 años a convertirse en capitán del Celta? -Lo recuerdo vagamente porque hace muchísimos años pero sí sé que fue una ilusión muy grande. Habíamos subido en una promoción con Félix, Manolo, Lito, Cambeiro, muy buenos jugadores de un Celta juvenil con el que jugamos una final de Copa contra el Athletic de Bilba. Saliendo de ahí llegar a ser capitán, claro que te hace ilusión, sobre todo viniendo de la base. Pepe Villar, que fue el que nos sacó a todos, nos sirvió de ejemplo. -¿Qué supone ser capitán del equipo de la ciudad en la que uno ha nacido? -Hay capitanes y capitanes pero si sientes los colores, ser capitán de esta entidad es importantísimo. Además de todo lo que conlleva. Es una responsabilidad ser un poco jefe de la plantilla tanto en el campo como fuera. De ser un poco enlace con el entrenador, y con la directiva, es un cargo muy importante. -¿Se hace un poco extraño ahora ver que antes podía haber capitanes de equipo que eran muy jóvenes? -Manolo tenía unos 22 años cuando yo me fui y cogió el brazalete. Ahora ha cambiado mucho porque antes era por temporadas en el club. Ahora se hace por votaciones de los compañeros, por decisión del entrenador que pone al que quiere, o prefiere un defensa a un extremo... -¿Cuándo trabajó como entrenador, usted qué hacía? -En mi caso fue distinto como entrenador porque eran chavales en el Barça B pero poníamos al que llevaba más años en la casa. Solo si era un chico muy tímido, cambiábamos. -Vamos, que hay que tener carácter... -Algo sí, pero tampoco mucho porque hay que hablar con los árbitros y puede ser peligroso. Lo más importante es verte respaldado por todo el mundo. Aunque parezca que es una tontería no lo es, y de cara al exterior tiene bastante peso. -¿Cómo fue lo de marcharse del Celta siendo capitán del equipo y una de sus figuras? -Salir del Celta fue un día muy importante para mi, pero también un día muy triste. Casi no lo sabe nadie pero estando diez años en el Barcelona, donde tenía muchos amigos de la selección, no sabe la gente lo que me costó. Estoy muy agradecido pero fue muy duro dejar Vigo. -Por lo que conoce de Oubiña desde la distancia, ¿qué le augura en el futuro? -Particularmente me gustaría que le fuese muy bien. Lo pasó muy mal con todo el tema de la lesión con haber salido al extranjero, y tener que volver y empezar de cero es duro. Pienso que es un grandísimo jugador y lo va a demostrar seguro. -Por último, vaya desgracia que un jugador del Celta lesione de gravedad a uno de sus hijos (Óscar Álvarez jugador del Girona). -Fue una jugada desgraciada. El campo estaba embarrado, le cogió con la pierna en el suelo. Son cosas que pasan.