La afirmación de Jorge Rodríguez no es un solo una frase para la galería. Este chico de Ponteareas con síndrome de Down demuestra a sus 25 años con hechos la relevancia que tiene en su vida disponer de un empleo. Jorge se levanta todas las mañanas a las 6:30 horas y poco después toma un autobús para desplazarse a Vigo. Con margen más que suficiente llega al Alcampo de la avenida de Madrid, donde a las 8:00 de la mañana inicia su jornada de cuatro horas como reponedor en la sección de charcutería. Cumplido el horario regresa a Ponteareas en coche con un compañero, lo que le evita tener que recurrir al transporte público. El resto de la jornada la dedica a su familia (vive con sus padres y su hermano), a sus amigos y a actividades de ocio. No obstante, dos tardes por semana (lunes y miércoles) acude a la sede de la asociación Down Vigo para completar su formación. «El trabajo es algo muy importante para mí, tengo mis propios ingresos y disfruto con los compañeros», explica Jorge. La prueba de su interés por trabajar es su historial: realizó prácticas en la biblioteca de Ponteareas y después estuvo en la Alcaldía de Vigo y en supermercados Moldes. En Alcampo acaban de renovarle su contrato inicial de un año, lo que ha recibido con alegría. En el plano académico, curso hasta 4º de ESO y después realizó estudios de informática.