La exigencia de que toda la documentación del servicio de extinción de incendios se redacte en gallego ha molestado a un sector de este colectivo profesional. Estos profesionales se han puesto en contacto con la asociación Galicia Bilingüe para saber si la demanda se ajusta a la normativa vigente y conocer si tienen margen de maniobra para impugnarla.
De momento cuentan con el respaldo del Sindicato Independiente del Concello (SICO), con mayoría en el Ayuntamiento vigués, que ha dado a conocer la polémica. Como es habitual en este tipo de enfrentamientos, los bomberos que no están de acuerdo con la orden municipal reclaman que se deje un espacio al castellano sin que ello implique menosprecio alguno al gallego.
Lo que no acepta el SICO es que se enmascare la reclamación del uso exclusivo del gallego en una petición del Valedor do Pobo. A Galicia Bilingüe «no le consta» que esta institución haya realizado nunca indicaciones para eliminar el castellano totalmente de la vida administrativa y, como en este caso, de la documentación interna de un colectivo profesional de un departamento público como es el caso. «Más bien el Valedor do Pobo se ha caracterizado por la defensa de la libertad lingüística y del bilingüismo administrativo», explica el SICO en un comunicado en el que anuncia que va a solicitar formalmente una rectificación al Concello vigués.
Los bomberos esgrimen su derecho al uso normal y oficial de los dos idiomas «con independencia de que se potencie el empleo del gallego en todos los planos de la vida pública, cultural o informativa; otra cosa sería que la recomendación del Valedor fuese para garantizar la presencia del gallego, pero sin excluir la presencia del castellano». A su juicio existen sentencias del Tribunal Superior de Xustiza que así lo garantizan.
El problema concreto que se ha planteado en Bomberos son los partes que diariamente se redactan al concluir los turnos. En ellos figuran todos los elementos de los vehículos para confirmar que se han revisado. «Son aparatos de nombres muy específicos y en algunos casos existen problemas reales para su identificación en gallego», precisa uno de los afectados.