Por primera vez en mucho tiempo el Celta suma tres victorias consecutivas que le catapultan hacia los puestos de privilegio y le meten de lleno entre los candidatos al ascenso. El equipo de Pepe Murcia consiguió ayer en Vitoria un triunfo que parecía fácil cuando David Rodríguez marcó su segundo gol de la tarde, pero que al final hubo que sufrirlo, como es habitual en los celestes.
De entrada, el Celta se presentó en Vitoria con las pilas cargadas, en una línea ascendente de juego y resultados, y esta estado de ánimo se apreció nada más comenzar el partido de Mendizorroza. Pepe Murcia aprendió que cuando las cosas funcionan lo mejor es no cambiar nada, y el técnico apostó por dar continuidad a los mismos que ganaron al Zaragoza y al Hércules, con la excepción del sancionado Peña.
El Alavés se presentaba con una inercia inversa a la celeste y desde el inicio del encuentro se notó al Celta mucho más asentado en el terreno de juego, porque además salió con lección aprendida de que hay que salir concentrado sea quien sea el rival.
No tardó en llegar el premio, en un contragolpe que cogió descolocada a toda la defensa vasca, que inició Roberto Lago con un pase en profundidad hacia Óscar Díaz, quien metió la quinta velocidad con el balón pegado a los pies y la cabeza levantada para ver perfectamente el desmarque de David Rodríguez. El delantero la enchufó al fondo de la portería demostrando una vez más que el gol es cuestión de rachas y de confianza. Hace una semana marcaba su primer gol de la Liga y ayer volvió a anotar.
El Celta ya no depende de la inspiración de Dinei, un dato más que invita a ver con optimismo el futuro de un equipo cada vez más asentado.
Tras adelantarse en el marcador fueron los vigueses los que siguieron marcando los ritmos del partido, impidiendo la reacción de un tocado Alavés. Los de Pepe Murcia no se conformaron con esa mínima ventaja y siguieron buscando el área rival para tratar de buscar el segundo. La ocasión la tuvo Dinei, que tras un pase de Dani Abalo no fue capaz de golpear bien el balón.
El Alavés no conseguía hilvanar su juego y solamente llegaban al área por la banda que defendía un dubitativo Fajardo. Poco a poco el Celta fue cediendo metros por el empuje de los locales. Pero el rival solo consiguió realizar un disparo a portería en todo el primer tiempo, casi a punto de llegar el descanso, en un saque de esquina que cabeceó Astudillo.
El comienzo de la segunda mitad sirvió para que le Celta saliese de nuevo con las pilas cargadas, y en una buena acción de Roberto Lago, que llegó hasta la línea de fondo, envió un centro impecable que solo tuvo que empujar David Rodríguez ratificando definitivamente su alianza con el gol.
Los grandes problemas del Celta aparecen siempre en la recta final de los partidos. Los celestes acaban sufriendo aunque tengan una renta importante en el marcador. Y es que van encerrándose en la cueva y permitiendo al rival que se vaya creciendo. Fruto de ese dominio llegó el penalti de Fajardo que acabó deteniendo Notario, salvador una vez más.
Pepe Murcia se demoró demasiado en los cambios y el Alavés recortó diferencias con un tanto de Óscar. No llegó el empate.