La histórica Escuela de Comercio de Vigo se siente engañada por el rector, un misterioso señor quien, al parecer, responde por Alberto Gago. Bueno, en realidad, hay que aclarar que responder, no responde. Ni tampoco habla, ni dice, ni participa, ni se le conoce iniciativa alguna, que él no está para eso.
Pero vamos al cabreo: Después de escuchar hasta el aburrimiento que era imposible convertir los estudios empresariales en un Grado en Comercio, para adaptarse a la reforma de Bolonia, ahora resulta que la Universidad de A Coruña acaba de hacerlo y que la Xunta, además, lo aprueba. Y no solo eso: También está implantado en la Complutense de Madrid, Carlos III, Pompeu Fabra, Sevilla, Málaga, León y Valladolid, mientras que está en trámite en Oviedo, País Vasco, La Laguna, Valencia, Tenerife y Palma de Mallorca. En Vigo, según «fuentes del rectorado», era imposible. Pero sobran ejemplos para ver que los obstáculos legales y técnicos que aducían «portavoces de Marcosende» eran, sencillamente, falsos. Lo que carga de razones a los alumnos y profesores de Torrecedeira para pensar que han sido estafados por los actuales dirigentes de la Universidad de Vigo, quienesquiera que sean esos señores misteriosos.
Ante esta situación, nadie en el Rectorado tiene nada que decir. El propio Alberto Gago -creo que se llama así y que tiene barba- se ha negado a hacer valoraciones. Por lo visto, éstos no son temas de su interés. Si se hablase de premios de arquitectura, rutas guiadas por el campus, conciertos en el auditorio Miralles y otras diferentes gaitas, estaría encantado de hablar. Pero en asuntos de estudios, ¿a qué se va a meter un rector? Parece ser que una Universidad no está para eso?
La Escuela de Empresariales de Vigo lleva 33 años formando profesionales que, además, tienen una excelente inserción laboral. Recibe más de 200 nuevos alumnos cada año, frente a un panorama generalizado de caída de matrículas. Es, por otra parte, historia de la ciudad, con más de 80 años de experiencia docente, que ha formado a buena parte de los cuadros empresariales vigueses. Con este expediente, ¿a qué va un rector a atender a semejante centro? ¿Qué va a tener que decir? ¿Cómo va a doblegarse a mostrar interés por esa gente?
En este conflicto, que ha incluido una movilización masiva de alumnos y profesores, en la que los estudiantes han salido a la calle para defender sus estudios, hay una grave irresponsabilidad por parte del Rectorado, que ha hecho oídos sordos a toda petición, incluida una moción unánime del Pleno del Concello de Vigo.
He oído que este rector es catedrático de Economía y hay gente perversa que piensa que esto influye. Que no quiere darle aires a una «escuelita». Por supuesto, es un error. Obviamente, este rector que tenemos es catedrático, pero de Economía del Lenguaje. Ni siente ni padece. Carece de iniciativa u opinión. No aporta nada. Ni siquiera cuando un centro emblemático tiene un problema y se pasa un año sin recibirlos.