Cuando un conductor paga por echar gasolina o gasoil en el depósito de su vehículo, apenas la mitad de lo que desembolsa cubre realmente el gasto del carburante. El resto son impuestos: el especial de hidrocarburos (IEH), el de venta minorista (llamado céntimo sanitario) y el de valor añadido (IVA). Impuesto Especial de Hidrocarburos. No es un porcentaje. Por cada mil litros de gasolina, la Hacienda ingresa 371,69 euros, independientemente de lo que cuesten. En cuanto al gasoil, esa cantidad está fijada en 278 euros.
También es una cantidad fija, un canon. Se creó para que las comunidades autónomas pudieran financiar, básicamente, el coste de sus servicios sociales, como la sanidad. En Galicia, por cada litro de gasolina que un conductor echa en su vehículo, la Xunta se queda con 0,024 euros y el Estado con otros tantos. En cuanto al diésel, la parte estatal no varía, pero la autonómica se queda en 0,012 euros. Es decir, en cada llenado de depósito las arcas de Facenda se quedan con 1,44 euros (0,72 si es diésel) mientras las de Hacienda reciben la misma cantidad. Impuesto sobre el Valor Añadido. No solo se aplica al coste del propio carburante, sino que grava también a los dos tributos anteriores. Porque el IVA se aplica después de haber sumado el coste del carburante, el margen de beneficio de la compañía, el IEH y el céntimo sanitario. A todo ello, se le suma un 16%.