Un inmueble al que se le amontonan los problemas

La Voz

VIGO

La señal de alarma en el seno del actual gobierno surgió hace algunos meses cuando se elaboró un proyecto para renovar la obsoleta instalación eléctrica del edificio municipal. Los problemas detectados precisan, según los técnicos, una instalación nueva cuyo coste se dispara hasta los tres millones de euros. ?A los responsables municipales les parece un despilfarro un gasto como este en un inmueble cuya carencia de funcionalidad es aceptada por políticos, funcionarios y hasta por los usuarios ocasionales.

Sin embargo, el gobierno vigués se encuentra ante una compleja disyuntiva ya que las deficiencias de la red eléctrica se repiten en otros campos. De hecho, las sucesión de obras de reforma son una constante en la casa consistorial viguesa.

En el año y medio que lleva en activo el actual gobierno se han sustituido las divisiones de gran parte de los despachos de la primera planta, concretamente en los departamentos de Personal y Benestar Social, un proceso que proseguirá en los meses siguientes. También se ha sustituido en su totalidad la cubierta de la lonja ya que las goteras dificultaban su utilización cuando llovía. Este problema de goteras ha sido también un quebradero de cabeza en la terraza que cubre la segunda planta.

Igualmente, se han realizado obras para mejorar las dependencias de la policía local y para modernizar el auditorio, actualmente destinado en exclusiva a actividades culturales pero que no hace muchos años acogía también algunos plenos municipales y siempre los de constitución de la corporación.

Sin realizar un repaso exhaustivo es reciente también la reforma de la planta 11, donde se ha instalado un servicio de formación, mientras que en los últimos años se modernizó el salón de sesiones, la propia alcaldía y se cubrió la galería anexa para celebrar recepciones.

La adaptación para usos administrativos de un inmueble diáfano en el que los tabiques son trasladados con frecuencia y en el que la falta de espacio es la nota dominante, provoca sucesivas reformas que siempre son provisionales. Por ejemplo, de la planta segunda salió Urbanismo cara a un edificio vecino en 1996 donde a su vez tampoco cabe ya.

Lo inadecuado del recinto quedó de manifiesto a finales de noviembre cuando se cerraron las ventanillas de atención al público de la lonja. Las corrientes de aire en unas jornadas heladoras provocaron esta sorprendente situación.