La funcionaria Teresa Mato secretaria de la delegada de la consellería de Presidencia, María del Carmen Larriba, podría ser candidata a la próxima edición de los Óscar. Demostró tener tanto valor como los especialistas de Hollywood. Teresa Mato hizo ayer de víctima de un simulacro de un pavoroso incendio ocurrido en el edificio administrativo de la Xunta en el Areal. según el guión el fuego se originó en el despacho de la delegada de Presidencia y su secretaria resultó gravemente intoxicada por lo que tuvo que ser rescatada por los bomberos por la ventana de la cuarta planta del edificio. Teresa Mato no pestañeó cuando la bajaron por la autoescalera, le pusieron la mascarilla de oxígeno y se la llevaron en ambulancia. Sus compañeras ovacionaron su brillante actuación.
Los funcionarios de la Xunta sabían que a las diez de la mañana iba a tener lugar el simulacro de un incendio. Pero no habían dado las diez cuando algunos ya habían salido por la puerta. Los que se adelantaron fueron pocos, unos treinta solamente.
Casi todos los funcionarios esperaron a la hora para salir de su puesto de trabajo. Al sonar las sirenas los 569 trabajadores y unas doscientas personas que se encontraban dentro haciendo gestiones salieron ordenadamente a la calle. En el siniestro los bomberos no tuvieron que utilizar el brazo articulado más largo de España. Bastó con la autoescalera normal y corriente puesto que el inmueble sólo tiene cinco plantas de altura.
Los funcionarios y los niños de la galescola de la Xunta fueron desalojados en menos de cinco minutos de reloj. En el simulacro coordinado por Ángeles Alonso, responsable de seguridad del edificio, intervinieron efectivos de bomberos, médicos y sanitarios del 061, y agentes de la policía local y autonómica.
Aunque los funcionarios estaban avisados, el público no sabía nada. Entre los que se encontraban en las dependencias, o a punto de entrar, en ellas se contaban dos jóvenes de 16 años, Pablo Fontán y Diego Gil, que habían acudido a la Xunta para informarse sobre la cabalgata de Reyes. Son estudiantes de cuarto de ESO del centro educativo Bouza Brey y esperan que les llamen para trabajar en la seguridad durante el desfile de los Reyes Magos. «Hay que conseguir dinero como sea, para todo». Si finalmente los escogen para el pequeño trabajo les darán 25 euros a cada uno.
Las funcionarias de la oficina de Correos que tiene su sede en el edificio tuvieron que salir a la calle. María José Valeiras y Mati Grande valoraron positivamente el evento , el primero que se hace desde que el edificio fue inaugurado. Fue un pequeño kit kat en una dura jornada de trabajo, puesto que cada día salen entre 3.500 y 4.000 efectos postales de la Xunta y se reciben otros mil. La delegada, satisfecha. María del Carmen Larriba mostró su satisfacción por cómo había transcurrido todo el simulacro. No obstante, celebrará una reunión para analizar los aspectos que pueden mejorarse.