Las ventas en el mercadillo caen a la mitad por la crisis

VIGO

«¡Los vaqueros a ocho euros!, se desgañita un vendedor en un puesto en el que se arremolinan treinta clientes. En otros no hay ni un alma. La crisis económica también está afectando a los mercadillos. El de Coia, al que acuden semanalmente unos 200 vendedores, registra la mitad de ventas que antaño.

«Hace dos años, un día podía hacer una caja de doscientos euros. Hoy haré setenta u ochenta. Y si llueve estoy perdida». Estas palabras de Loli Giménez a las diez y media de la mañana resultaron un vaticinio. Pasado el mediodía la lluvia caía mansamente sobre el parque de A Bouza, donde se asienta el mercadillo. Al filo de la una gran parte de los vendedores se habían marchado. Las ventas del día, como tantos de los últimos meses, no fueron buenas.

Menos mal que hay compradores fieles como Rosa Fontaíña. La presidenta de la Red de Mulleres Veciñais acude habitualmente a los mercadillos. Hasta compra pescado si se lo ofrecen desde las furgonetas ambulantes.

«Hoxe merquei raia, gústame moito», indica Fontaíña que añade que muchas veces encuentra cosas interesantes en la feria. El mercadillo de Coia recibió ayer una visita especial, la de Juan de Dios Ramírez Heredia, presidente de la Unión Romaní de España. Saludó cordialmente a muchos vendedores pero su cabeza estaba en otro sitio, en Cuellar, en la provincia de Jaén donde se ha producido un grave conflicto entre gitanos y payos. En Andalucía viven la mitad de los 600.000 gitanos españoles. En Galicia son unos 20.000 y en la provincia de Pontevedra, 7.000.