El Lolapop se lleva a los más pequeños de marcha

Blanca A.-Blázquez Márquez

VIGO

Una hora de sesión musical infantil fue la novedad de la ocatava edición del festival de pop independiente que se celebró en Ponte Caldelas

30 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Los niños fueron la gran novedad del cartel de la octava edición del festival Lolapop que tuvo lugar ayer en el municipio de Ponte Caldelas, dentro de su programa de fiestas de los Dolores. Niño y Pistola, Jugoplastika, Lory Meyers, Niños Mutantes, Manos de Topo y Delorean son los grandes grupos que abanderan el cartel popero. Acostumbrados a realizar eventos para el público entregado a este tipo de música, Mabel Alonso y Josiño Carballo, desde la organización, han querido ponerle la guinda joven al pastel. Este festival de pop independiente pone el punto y final al calendario de acontecimientos veraniegos que se han celebrado en toda la provincia de Pontevedra a lo largo de la estación estival.

Un mini-escenario improvisado albergó durante más de una hora a representantes de los grandes grupos que, minutos después, discurrirían por el escenario creado para la ocasión. Así, Rafa, el batería de Manos de Topo, Carlos, de Portrait, Beny, de Igloo, Juan Alberto, de Niños Mutantes y Sara, Vionilista de Manos de Topo, versionaron canciones infantiles para el deleite de los más pequeños, además de elegir las más apropiadas de entre su propio repertorio y darles el tono infantil adecuado. La gallina turuleta y El mundo al revés fueron los dos temas más vitoreados por la multitud de familias allí congregadas. «Estamos encantados. Es el primer año que ponemos en práctica la iniciativa. El año que viene esperamos poder ofrecer algo más», señala Mabel, una de las organizadoras.

Más de sesenta niños, en su mayoría procedentes de la propia localidad, y un sinfín de instrumentos pusieron todas sus ganas para pasar el mejor de los ratos mientras los artistas aprovechaban para calentar motores para deleite de la cantidad de aficionados poperos que esperaban en los alrededores del complejo deportivo en el que más tarde tendría lugar el festival.

No faltaron los disfraces de los cantantes y la interactividad que mantuvieron con los niños. «Ellos mismos se ofrecieron voluntarios. Nosotros nos limitamos a contarles la propuesta y así eligieron el repertorio que íbamos a tocar. Les pareció una iniciativa preciosa que consigue introducir a los niños en los ambientes musicales desde pequeños», declara Mabel.